<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?> <rss
version="2.0"
xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
><channel><title>Nós - Fora dos Eixos &#187; Economia</title> <atom:link href="http://www.nosrevista.com.br/categoria/economia/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" /><link>http://www.nosrevista.com.br</link> <description>Revista Cultural e Literária</description> <lastBuildDate>Fri, 30 Jul 2010 18:56:46 +0000</lastBuildDate> <generator>http://wordpress.org/?v=2.9.2</generator> <language>en</language> <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod> <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency> <item><title>Como Construir Uma Economia Verde?</title><link>http://www.nosrevista.com.br/2010/05/03/como-construir-uma-economia-verde/</link> <comments>http://www.nosrevista.com.br/2010/05/03/como-construir-uma-economia-verde/#comments</comments> <pubDate>Mon, 03 May 2010 19:00:55 +0000</pubDate> <dc:creator>Expediente</dc:creator> <category><![CDATA[Economia]]></category><guid
isPermaLink="false">http://www.nosrevista.com.br/?p=11336</guid> <description><![CDATA[
Como Construir Uma Economia Verde?
Por Paul Krugman *
Enviada por e-mail
por Homero Mattos Jr **
Especial Para Nós – Fora dos Eixos.
Cómo construir una economía &#8216;verde&#8217;
Sabemos cómo frenar el calenta
miento de la  Tierra, y los costes son asumibles. Hace falta voluntad política, según expone el premio Nobel de Economía de 2008.
Si escuchan a los climatólogos [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p><strong> </strong></p><div
id="attachment_11337" class="wp-caption alignleft" style="width: 455px"><strong><strong><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/aquecimento-global.jpg"><img
class="size-full wp-image-11337" title="aquecimento-global" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/aquecimento-global.jpg" alt="" width="445" height="640" /></a></strong></strong><p
class="wp-caption-text">NOTA DA REDAÇÃO: A economia verde no Planeta pode barrar o aquecimento global</p></div><p><strong>Como Construir Uma Economia Verde?</strong></p><p>Por <strong>Paul Krugman</strong> *</p><p>Enviada por e-mail</p><p><strong>por Homero Mattos Jr</strong> **</p><p>Especial Para <strong>Nós – Fora dos Eixos</strong>.</p><p><strong>Cómo construir una economía &#8216;verde&#8217;</strong></p><p>Sabemos cómo frenar el calenta</p><p>miento de la  Tierra, y los costes son asumibles. Hace falta voluntad política, según expone el premio Nobel de Economía de 2008.</p><p><strong>Si escuchan a los climatólogos</strong> -y a pesar de la implacable campaña para desacreditar su trabajo, deberían escucharlos-, hace ya mucho que habría que haber hecho algo respecto a las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero. Aseguran que, si seguimos como hasta ahora, nos enfrentamos a una subida de las temperaturas mundiales que será poco menos que apocalíptica. Y para evitar ese Apocalipsis tenemos que acostumbrar a la economía a dejar de usar combustibles fósiles, sobre todo carbón.</p><p>* <strong>La temperatura puede subir</strong> três grados con los planes de emisiones para 2020. * Repsol se prepara para la era pospetróleo. * &#8220;En el futuro será imposible viajar con gasolina.&#8221; * El acuerdo de Copenhague consigue el sí de 110 países.</p><p><strong>Cambio climático</strong></p><p>Hace mucho que habría que haber hecho algo sobre las emisiones de CO2. La incertidumbre es un argumento a favor de medidas más fuertes. Se precisan incentivos de mercado y controles del uso de carbón. No habrá solución sin la participación de las economías emergentes.</p><p><strong>Evitar la catástrofe</strong> es más importante que mantener los mercados abiertos. La probabilidad de un desastre absoluto debe dominar el análisis. La política debe tener mucha más perspectiva que los mercados.</p><div
id="attachment_11338" class="wp-caption alignright" style="width: 370px"><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/Paul_Krugman_economista_3_jpg.jpg"><img
class="size-full wp-image-11338" title="Paul_Krugman_economista_3_jpg" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/Paul_Krugman_economista_3_jpg.jpg" alt="" width="360" height="460" /></a><p
class="wp-caption-text">Paul Krugman, professor e economista, Prêmio Nobel de Economia</p></div><p><strong>La economía debe acostumbrarse</strong> a no usar combustibles fósiles. Los cálculos sobre el calentamiento han subido radicalmente. Si los chinos no quieren participar, harán falta el palo y la zanahoria.</p><p><strong>Un clima más cálido</strong> haría que el mundo fuese más pobre. Tiene que renacer el apoyo político a la actuación contra el cambio climático. El panorama inmediato no parece prometedor.</p><p><strong>Poniendo precio a las emisiones</strong> se pueden obtener grandes resultados. Reducir el CO2 ralentizará la economía, pero no demasiado. EE UU y la UE podrían plantearse imponer aranceles al carbono.</p><p>Las pérdidas podrían llegar al 5% del PIB mundial, o incluso más. Las emisiones de hoy influirán sobre la atmósfera durante décadas. El cambio de actitud más soprendente es el de John McCain.</p><p><strong>¿Pero es posible realizar recortes drásticos</strong> en las emisiones de gases de efecto invernadero sin destruir la economía? Al igual que el debate sobre el cambio climático, el debate sobre la economía climática tiene un aspecto muy distinto visto desde dentro, en comparación con el aspecto que suele tener en los medios de comunicación populares. El lector ocasional podría tener la impresión de que hay dudas reales sobre si las emisiones pueden reducirse sin infligir un daño grave a la economía. De hecho, una vez que uno filtra las interferencias generadas por los grupos de presión, descubre que los economistas medioambientales en general coinciden en que con un programa basado en el mercado para hacer frente a la amenaza del cambio climático -uno que limite las emisiones poniéndoles un precio- se pueden obtener grandes resultados con un coste módico, aunque no despreciable. Sin embargo, hay mucho menos consenso en cuanto a la rapidez con la que deberíamos actuar, si los esfuerzos de conservación importantes deben ponerse en marcha casi de inmediato o intensificarse gradualmente a lo largo de muchas décadas.</p><p><strong> </strong></p><div
id="attachment_11339" class="wp-caption alignright" style="width: 560px"><strong><strong><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/planeta-terra_jpg.jpg"><img
class="size-full wp-image-11339" title="planeta terra_jpg" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/planeta-terra_jpg.jpg" alt="" width="550" height="550" /></a></strong></strong><p
class="wp-caption-text">NOTA DA REDAÇÃO: A economia de mercado, que busca o lucro fácil a qualquer custo, promove a destruição dos eco-sistemas em todo o Mundo. Inclusive no Brasil, hoje, o quarto maior poluidor mundial do meio ambiente.</p></div><p><strong>En los párrafos siguientes</strong> presentaré un breve informe sobre la economía del cambio climático, o más exactamente, la economía de la reducción del cambio climático. Trataré de exponer los asuntos sobre los que hay un acuerdo amplio, así como aquellos que siguen siendo objeto de importantes disputas. Pero primero, una introducción a la economía básica de la protección medioambiental.</p><p><strong>ECONOMÍA MEDIOAMBIENTAL 101</strong></p><p>Si hay una única verdad fundamental en la economía, es esta: las transacciones entre personas mayores de edad generan beneficios mutuos. Si el precio consensuado de un artilugio es de 10 dólares y compro uno, debe de ser porque ese artilugio vale más de 10 dólares para mí. Si uno vende un artilugio a ese precio, debe de ser porque fabricarlo le cuesta menos de 10 dólares. Por tanto, comprar y vender en el mercado de los artilugios redunda en beneficio tanto de los compradores como de los vendedores. Es más, un análisis pormenorizado demuestra que si hay una competencia real en el mercado de los artilugios, de tal modo que el precio termine por hacer coincidir el número de artilugios que la gente quiere comprar con el de artilugios que otra gente quiere vender, la consecuencia es que los beneficios de productores y consumidores se maximizan. Los mercados libres son eficientes (lo que en jerga económica, al contrario que en el lenguaje coloquial, significa que nadie puede mejorar su situación sin empeorar la situación de otro).</p><p><strong> </strong></p><div
id="attachment_11340" class="wp-caption alignleft" style="width: 290px"><strong><strong><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/PAUL-KRUGMAN_capa_.jpg"><img
class="size-full wp-image-11340" title="PAUL KRUGMAN_capa_" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/PAUL-KRUGMAN_capa_.jpg" alt="" width="280" height="280" /></a></strong></strong><p
class="wp-caption-text">Capa de um dos livros de Paul Krugman.</p></div><p><strong>Pero la eficiencia no lo es todo</strong>. En concreto, no hay razón para suponer que los mercados libres generarán un resultado que consideraremos justo o equitativo. De modo que el argumento de la eficiencia del mercado no dice nada sobre si deberíamos tener, por ejemplo, alguna forma de seguro sanitario garantizado, ayuda a los pobres y demás. Pero la lógica de la economía básica dice que deberíamos tratar de alcanzar objetivos sociales mediante intervenciones posmercado. Es decir, deberíamos dejar que los mercados cumplan su función, haciendo un uso eficiente de los recursos del país, y luego emplear los impuestos y las transferencias para ayudar a aquellos a quienes el mercado pasa por alto.</p><p><strong>Pero, ¿y si un acuerdo entre personas mayores</strong> de edad supone un coste para personas que no forman parte del intercambio? ¿Qué pasa si alguien fabrica un artilugio y yo lo compro, con beneficios para ambos, pero el proceso de producir ese artilugio conlleva verter residuos tóxicos en el agua potable de otras personas? Cuando hay &#8220;efectos externos negativos&#8221; -costes que los agentes económicos imponen a otros sin pagar un precio por sus acciones- se esfuma cualquier suposición de que la economía de mercado, si se la deja a su aire, hará lo que debe. Entonces, ¿qué hacemos? La economía medioambiental trata de dar respuesta a esa pregunta.</p><p><strong> </strong></p><div
id="attachment_11341" class="wp-caption alignleft" style="width: 470px"><strong><strong><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/james_hansen._cientista_jpg.jpg"><img
class="size-full wp-image-11341" title="james_hansen._cientista_jpg" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/james_hansen._cientista_jpg.jpg" alt="" width="460" height="286" /></a></strong></strong><p
class="wp-caption-text">James Hansen</p></div><p><strong>Un modo de hacer frente a los efectos externos negativos</strong> es dictar normas que prohíban o al menos limiten los comportamientos que impongan costes especialmente altos a otros. Eso es lo que hicimos durante la primera gran oleada de legislación medioambiental a principios de los años setenta: se exigió que los coches cumpliesen unas normas sobre las emisiones de los compuestos que provocan la niebla tóxica, se exigió a las fábricas que limitasen el volumen de residuos que vertían a los ríos, y así sucesivamente. Y ese método dio sus frutos; el aire y el agua de Estados Unidos se volvieron mucho más limpios durante las décadas siguientes.</p><p><strong>Pero aunque la regulación directa</strong> de las actividades contaminantes tiene sentido en algunos casos, es enormemente defectuosa en otros, porque no deja ningún margen para la flexibilidad o la creatividad. Pensemos en el mayor problema medioambiental de los años ochenta: la lluvia ácida. Resultó que las emisiones de dióxido de azufre de las centrales eléctricas tendían a combinarse con el agua siguiendo la dirección del viento y a generar ácido sulfúrico, que destruía la flora (y la fauna). En 1977, el Gobierno hizo su primer intento de abordar el problema y recomendó que todas las centrales nuevas alimentadas con carbón tuviesen depuradoras que eliminasen el dióxido de azufre de sus emisiones. Imponer una norma estricta a todas las centrales era problemático, porque modernizar algunas centrales más antiguas habría resultado extremadamente caro. Sin embargo, al regular únicamente las centrales nuevas, el Gobierno desaprovechó la oportunidad de lograr un control de la contaminación bastante barato en centrales que eran, de hecho, fáciles de modernizar. Salvo mediante una adquisición federal de facto del sector eléctrico, con funcionarios federales dictando instrucciones específicas para cada central, ¿cómo podía resolverse este dilema?</p><p><strong>Entra en escena Arthur Cecil Pigou</strong>, un catedrático británico de principios del siglo XX cuyo libro de 1920, The economics of welfare (La economía del bienestar), suele considerarse la base de la economía medioambiental.</p><p><strong>Aunque en cierto modo resulte sorprendente</strong>, teniendo en cuenta su actual condición de padrino de la ciencia medioambiental altamente desarrollada desde un punto de vista económico, Pigou no hizo verdaderamente hincapié en el problema de la contaminación. Más que centrarse en, por ejemplo, la famosa niebla de Londres (en realidad, niebla tóxica acre, provocada por millones de fuegos de carbón), abría su disertación con un ejemplo que debió de parecer cursi incluso en 1920, un caso hipotético en el que &#8220;las actividades de conservación de la caza menor de un ocupante conllevan la invasión de las tierras de un ocupante vecino por los conejos&#8221;. Pero da igual. Lo que Pigou enunciaba era un principio: las actividades económicas que imponen costes no recíprocos a otras personas no siempre deben prohibirse, pero deben desaconsejarse. Y la forma correcta de frenar una actividad, en la mayoría de los casos, es ponerle un precio. Por eso, Pigou proponía que las personas que generan efectos externos negativos pagasen una cuota que reflejara los costes que imponen a otros (lo que ha llegado a conocerse como impuesto pigouviano). La versión más simple del impuesto pigouviano es una cuota sobre las aguas residuales: cualquiera que vierta contaminantes en un río, o los libere en el aire, debe pagar una suma proporcional a la cantidad vertida.</p><div
id="attachment_11342" class="wp-caption alignright" style="width: 278px"><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/Arthur-Cecil-Pigou_.jpg"><img
class="size-full wp-image-11342" title="Arthur Cecil Pigou_" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/Arthur-Cecil-Pigou_.jpg" alt="" width="268" height="375" /></a><p
class="wp-caption-text">Arthur Cecil Pigo</p></div><p><strong>El análisis de Pigou quedó</strong> en gran parte olvidado durante casi un siglo, mientras los economistas dedicaban su tiempo a luchar contra problemas que parecían más acuciantes, como la Gran Depresión. Pero con el auge de la normativa medioambiental, los economistas desempolvaron a Pigou y empezaron a defender un planteamiento &#8220;basado en el mercado&#8221; que ofreciese al sector privado incentivos, por medio de los precios, para limitar la contaminación, en lugar de un remedio a base de &#8220;órdenes y control&#8221; que dictase instrucciones específicas en forma de normas.</p><p><strong>La reacción inicial de muchos activistas</strong> medioambientales ante esta idea fue hostil, en gran parte por razones morales. Les parecía que la contaminación debía tratarse como un crimen, más que como algo que uno tiene derecho a hacer siempre que pague el dinero suficiente. Conflictos morales aparte, también había un escepticismo considerable en cuanto a si los incentivos mercantiles serían realmente eficaces para reducir la contaminación. Incluso, hoy, los impuestos pigouvianos tal como se idearon originalmente son relativamente raros. El ejemplo más provechoso que he podido encontrar es un impuesto holandés sobre los vertidos de agua que contienen materia orgánica.</p><p><strong> </strong></p><div
id="attachment_11343" class="wp-caption alignleft" style="width: 430px"><strong><strong><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/paul-krugman_4_jpg.jpg"><img
class="size-full wp-image-11343" title="paul krugman_4_jpg" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/paul-krugman_4_jpg.jpg" alt="" width="420" height="482" /></a></strong></strong><p
class="wp-caption-text">Paul Krugman</p></div><p><strong>La idea que sí ha cuajado, en cambio</strong>, es una variante que la mayoría de los economistas consideran más o menos equivalente: un sistema de permisos de emisiones comercializables, también conocido como tope y trueque. Según este modelo, se concede un número limitado de permisos para emitir un contaminante específico como el dióxido de azufre. Una empresa que quiera generar más contaminación de la que se le permite puede ir y comprar permisos adicionales de otras partes; una compañía que tenga más permisos de los que tiene intención de usar puede vender los que le sobran. Esto proporciona a todo el mundo un incentivo para reducir la contaminación, porque los compradores no tienen que adquirir tantos permisos si pueden recortar sus emisiones, y los vendedores pueden deshacerse de más permisos si hacen lo mismo. De hecho, desde un punto de vista económico, un sistema de tope y trueque produce los mismos incentivos para reducir la contaminación que un impuesto pigouviano, ya que, efectivamente, el precio de los permisos hace las veces de un impuesto sobre la contaminación.</p><p><strong>En la práctica hay un par de diferencias importantes</strong> entre el tope y trueque y un impuesto sobre la contaminación. Una es que los dos sistemas generan tipos distintos de incertidumbre. Si el Gobierno establece un impuesto sobre la contaminación, los contaminadores saben qué precio tendrán que pagar, pero el Gobierno no sabe cuánta contaminación generarán. Si el Gobierno impone un tope, conoce la cantidad de contaminación, pero los contaminadores no saben cuál será el precio de las emisiones. Otra diferencia importante tiene que ver con los ingresos del Gobierno. Un impuesto sobre la contaminación es, bueno, un impuesto, el cual supone un coste para el sector privado mientras que genera ingresos para el Gobierno. El sistema de tope y trueque es un poco más complicado. Si el Gobierno se limita a emitir los permisos y recaudar los ingresos, entonces es exactamente igual que un impuesto. Sin embargo, el tope y trueque suele conllevar un intercambio de permisos entre los agentes existentes, por lo que los posibles ingresos van a parar a la industria en lugar de al Gobierno.</p><div
id="attachment_11344" class="wp-caption alignright" style="width: 350px"><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/construir_economia-verde_Manifestantes_durante_Cumbre_Clima_Copenhague.jpg"><img
class="size-full wp-image-11344" title="construir_economia verde_Manifestantes_durante_Cumbre_Clima_Copenhague" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/construir_economia-verde_Manifestantes_durante_Cumbre_Clima_Copenhague.jpg" alt="" width="340" height="228" /></a><p
class="wp-caption-text">NOTA DA REDAÇÃO: Manifestantes em todo o Mundo querem ajudar a construir economia verde. Manifestantes durante Cumbre Clima, em Copenhague. Arquivo.</p></div><p><strong>Desde el punto de vista político</strong>, repartir permisos entre la industria no es del todo malo, porque brinda un modo de compensar parcialmente a algunos de los grupos cuyos intereses sufrirían si se adoptase una política dura contra el cambio climático. Esto puede servir para que aprobar las leyes sea más factible.</p><p><strong>Estas reflexiones políticas</strong> probablemente expliquen por qué la solución al dilema de la lluvia ácida adoptó la forma del tope y trueque y por qué los permisos para contaminar se distribuyeron gratuitamente entre las empresas eléctricas. También merece la pena señalar que el proyecto de ley Waxman-Markey, un sistema de tope y trueque para los gases de efecto invernadero que empieza concediendo muchos permisos al sector, pero saca a subasta un número creciente durante los años siguientes, fue de hecho aprobado por la Cámara de Representantes el año pasado; es difícil imaginar un impuesto generalizado sobre las emisiones que haga lo mismo durante muchos años.</p><p><strong>Eso no significa que los impuestos</strong> sobre las emisiones no tengan ninguna posibilidad de éxito. Hace poco, algunos senadores han presentado una propuesta con una especie de solución híbrida, con tope y trueque para algunos sectores de la economía e impuestos sobre el carbono para otros (principalmente, el petróleo y el gas). La lógica política parece ser la de que el sector del petróleo piensa que los consumidores no le culparán por la subida de los precios si dichos precios reflejan un impuesto concreto.</p><p><strong>En cualquier caso, la experiencia indica</strong> que el control de las emisiones basado en el mercado funciona. Nuestra historia reciente en relación con la lluvia ácida demuestra lo mismo. La Ley del Aire Limpio de 1990 introdujo un sistema de tope y trueque por el que las centrales eléctricas podían comprar y vender el derecho a emitir dióxido de azufre, y dejaba en manos de las empresas individuales la gestión de su actividad dentro de los nuevos límites. Como cabía esperar, con el paso del tiempo, las emisiones de dióxido de azufre de las centrales eléctricas se redujeron a casi la mitad, a un coste mucho más bajo de lo que incluso los optimistas esperaban; los precios de la electricidad bajaron en vez de subir. El problema de la lluvia ácida no desapareció, pero se redujo considerablemente. Se podría pensar que los resultados demostraban que podemos hacer frente a los problemas medioambientales cuando nos vemos obligados</p><div
id="attachment_11345" class="wp-caption alignleft" style="width: 350px"><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/construir_economia-verde_trabajador_camina_nube_humo.jpg"><img
class="size-full wp-image-11345" title="construir_economia verde_trabajador_camina_nube_humo" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/construir_economia-verde_trabajador_camina_nube_humo.jpg" alt="" width="340" height="228" /></a><p
class="wp-caption-text">Construir economia verde: trabajador camina nube humo.</p></div><p>a hacerlo.</p><p><strong>De modo que ahí lo tenemos</strong>, ¿no? La emisión de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero es un efecto externo negativo típico (el &#8220;mayor fallo del mercado que el mundo ha conocido jamás&#8221;, en palabras de Nicholas Stern, autor de un informe sobre el tema para el Gobierno británico). La economía de los libros de texto y la experiencia del mundo real nos dicen que deberíamos tener políticas que desincentiven las actividades que generan efectos externos negativos y que, por lo general, es mejor depender de un enfoque basado en el mercado.</p><p><strong>¿CLIMA DE DUDA?</strong></p><p>Éste es un artículo sobre la economía del clima, no sobre la climatología. Pero antes de abordar la economía merece la pena aclarar tres cosas en relación con la situación del debate científico.</p><p><strong>La primera es que, sin duda</strong>, el planeta se está calentando. La temperatura fluctúa y, en consecuencia, es bastante fácil encontrar un año inusualmente cálido en el pasado reciente, notar que ahora hace más frío y afirmar: &#8220;¡Ven, el planeta se está enfriando, no calentando!&#8221;. Pero si se observan las pruebas como es debido -teniendo en cuenta las medias a lo largo de periodos lo bastante prolongados como para anular las fluctuaciones-, la tendencia ascendente es inequívoca: cada década sucesiva desde la de los setenta ha sido más cálida que la anterior.</p><p><strong>En segundo lugar, los modelos climáticos</strong> predijeron esto con mucha antelación, e incluso adivinaron la magnitud del aumento de las temperaturas con bastante aproximación. Mientras que es relativamente fácil idear un análisis que haga coincidir datos conocidos, es mucho más complicado crear un modelo que prediga el futuro con exactitud. Así que el hecho de que los creadores de los modelos predijesen correctamente hace más de 20 años el calentamiento mundial futuro les da una enorme credibilidad.</p><div
id="attachment_11346" class="wp-caption alignright" style="width: 350px"><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/construir_economia_verde.jpg"><img
class="size-full wp-image-11346" title="construir_economia_verde" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/construir_economia_verde.jpg" alt="" width="340" height="228" /></a><p
class="wp-caption-text">NOTA DA REDAÇÃO: a poluição do meio ambiente é consequência direta da agressão à Natureza provocada pela ação humana</p></div><p><strong>Pero esa no es la conclusión</strong> que se podría extraer de los muchos informes de los medios de comunicación que se han centrado en asuntos como los mensajes de correo electrónico pirateados y los científicos que hablan de &#8220;hacer trampa&#8221; para &#8220;ocultar&#8221; una caída anómala en una serie de datos o expresan el deseo de que los artículos de los escépticos del cambio climático queden excluidos de las revisiones de investigación. La verdad, sin embargo, es que los supuestos escándalos se esfuman al analizarlos más de cerca, y solamente revelan que quienes investigan el clima también son seres humanos. Sí, los científicos procuran que sus resultados destaquen, pero no se ha suprimido ningún dato. Sí, a los científicos no les gusta que se publiquen trabajos que, en su opinión, crean deliberadamente confusión respecto a los problemas. ¿Qué tiene de extraño? No hay nada que dé a entender que no se deba seguir apoyando firmemente la investigación sobre el clima.</p><p><strong>Y esto me lleva al tercer punto</strong>: los modelos basados en esta investigación indican que si seguimos añadiendo gases de efecto invernadero a la atmósfera como hasta ahora, terminaremos enfrentándonos a cambios drásticos en el clima. Seamos claros. No estamos hablando de unos cuantos días más de calor en verano y de un poco menos de nieve en invierno; estamos hablando de acontecimientos enormemente perjudiciales, como la transformación del suroeste de Estados Unidos en una zona de gran sequía permanente durante las próximas décadas.</p><p><strong> </strong></p><div
id="attachment_11347" class="wp-caption alignleft" style="width: 385px"><strong><strong><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/efeito-estufa_consequência_polo.jpg"><img
class="size-full wp-image-11347" title="efeito estufa_consequência_polo" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/efeito-estufa_consequência_polo.jpg" alt="" width="375" height="300" /></a></strong></strong><p
class="wp-caption-text">NOTA DA REDAÇÃO: A resposta da Natureza diante a agressão humana é imediata. O gelo dos polos Norte e Sul continuam derretendo.</p></div><p><strong>Sin embargo, a pesar de la alta credibilidad</strong> de los creadores de los modelos climáticos, sigue existiendo una tremenda incertidumbre en sus previsiones a largo plazo. Pero, como veremos en breve, la incertidumbre es un argumento a favor de medidas más fuertes, no más débiles. De modo que el cambio climático exige pasar a la acción. ¿Es un programa de tope y trueque similar al modelo utilizado para reducir el dióxido de azufre el sistema adecuado?</p><p><strong>La oposición seria al tope y trueque suele</strong> presentarse bajo dos formas: el argumento de que una acción más directa -en concreto, una prohibición de las centrales eléctricas alimentadas con carbón- sería más efectiva, y el de que un impuesto sobre las emisiones sería mejor que la comercialización de las emisiones. (Dejemos a un lado a quienes rechazan la ciencia del clima en su totalidad y se oponen a cualquier limitación de las emisiones de gases de efecto invernadero, así como a quienes se oponen al uso de cualquier clase de solución basada en el mercado). Hay argumentos a favor de cada una de esas propuestas, aunque no tantos como sus defensores creen.</p><p><strong>En lo que respecta a la acción directa</strong>, uno puede argumentar que los economistas aman los mercados de manera insensata y excesiva, que están demasiado dispuestos a suponer que cambiar los incentivos económicos de la gente resuelve todos los problemas. En concreto, no es posible ponerle precio a algo a menos que se pueda medir con precisión, y eso puede ser complicado a la par que caro. Por eso, a veces, es mejor limitarse a establecer algunas normas básicas sobre lo que la gente puede y no puede hacer.</p><p><strong>Fíjense en las emisiones de los coches, por ejemplo</strong>. ¿Podríamos o deberíamos cobrar a cada propietario de un coche una cuota proporcional a las emisiones de su tubo de escape? Desde luego que no. Habría que instalar caros equipos de control en cada coche y también habría que preocuparse por el fraude. Casi con certeza, es mejor hacer lo que de hecho hacemos, que es imponer normas sobre las emisiones a todos los coches.</p><div
id="attachment_11348" class="wp-caption alignright" style="width: 481px"><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/Paul_Krugman_economista_prêmio-nobel_jpg.jpg"><img
class="size-full wp-image-11348" title="Paul_Krugman_economista_prêmio nobel_jpg" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/Paul_Krugman_economista_prêmio-nobel_jpg.jpg" alt="" width="471" height="338" /></a><p
class="wp-caption-text">Paul Krugman, o economista acredita que é possível reverter a situação de caos planetário com uma economia verde</p></div><p>¿<strong>Se puede exponer un razonamiento similar</strong> respecto a las emisiones de gases de efecto invernadero? Mi reacción inicial, que sospecho que compartirían la mayoría de los economistas, es que la propia escala y complejidad de la situación requiere una solución basada en el mercado, ya sea el tope y trueque o un impuesto sobre las emisiones. Después de todo, los gases de efecto invernadero son un subproducto directo o indirecto de casi todo lo producido en una economía moderna, desde las casas en las que vivimos hasta los coches que conducimos. Para reducir las emisiones de esos gases será necesario lograr que la gente modificase su comportamiento de muchas maneras diferentes, algunas de ellas imposibles de identificar hasta que tengamos un dominio mucho mayor de la tecnología ecológica. Por tanto, ¿podemos realmente conseguir avances significativos diciéndole a la gente lo que está o no está concretamente permitido? Economía 101 nos dice -probablemente con acierto- que el único modo de conseguir que la gente cambie de comportamiento adecuadamente es ponerles un precio a las emisiones, de tal manera que este coste quede a su vez incorporado en todo lo demás de una forma que refleje los impactos medioambientales finales.</p><p><strong> </strong></p><div
id="attachment_11349" class="wp-caption alignleft" style="width: 270px"><strong><strong><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/índios_do_brasil_.jpg"><img
class="size-full wp-image-11349" title="índios_do_brasil_" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/índios_do_brasil_.jpg" alt="" width="260" height="177" /></a></strong></strong><p
class="wp-caption-text">NOTA DA REDAÇÃO: O economista Paul Krugman acredita que a cultura índigena produz uma economia sustentável em harmonia com a Natureza.</p></div><p><strong>Cuando los compradores vayan a la frutería</strong>, por ejemplo, se encontrarán con que las frutas y las verduras que vienen de lejos tienen precios más altos que las locales, lo que será en parte un reflejo del coste de los permisos de emisión o impuestos pagados para enviar esos productos. Cuando las empresas decidan cuánto gastarse en aislamiento, tendrán en cuenta los costes de la calefacción y el aire acondicionado, que incluyen el precio de los permisos de emisión o los impuestos pagados por la generación de electricidad. Cuando las instalaciones eléctricas tengan que elegir entre distintas fuentes de energía, tendrán que tener en cuenta que el consumo de combustibles fósiles irá asociado a unos impuestos más altos o unos permisos más caros. Y así sucesivamente. Un sistema basado en el mercado crearía incentivos descentralizados para hacer lo correcto, y ésa es la única forma de hacerlo.</p><p><strong>Dicho eso, podrían ser necesarias</strong> algunas normas específicas. James Hansen, el destacado climatólogo a quien se le debe atribuir gran parte del mérito de haber convertido el cambio climático en un problema prioritario, ha defendido enérgicamente que la mayor parte del problema del cambio climático se debe a una sola cosa, la combustión del carbón, y que hagamos lo que hagamos tenemos que dejar de quemar carbón de aquí a 20 años. Mi reacción como economista es que un canon caro disuadiría de usar carbón en cualquier caso. Pero es posible que un sistema basado en el mercado acabe teniendo lagunas, y las consecuencias serían terribles. Así que yo defendería que se complementasen las medidas disuasorias basadas en el mercado con controles directos del uso del carbón como combustible.</p><div
id="attachment_11351" class="wp-caption alignleft" style="width: 280px"><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/verde.movv_.org_.category.ecologia.jpg"><img
class="size-full wp-image-11351" title="verde.movv.org.category.ecologia" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/verde.movv_.org_.category.ecologia.jpg" alt="" width="270" height="408" /></a><p
class="wp-caption-text">Economia verde.Imagem por:movv.org.category.ecologia</p></div><p><strong>¿Y qué hay de la defensa de un impuesto</strong> sobre las emisiones en lugar de un sistema de tope y trueque? No cabe duda de que un impuesto directo tendría muchas ventajas frente a leyes como la de Waxman-Markey, que está llena de excepciones y situaciones especiales. Pero esa no es en realidad una comparación útil: por supuesto que un impuesto ideal sobre las emisiones tiene mejor aspecto que un sistema de tope y trueque que la Cámara ya ha aprobado con todas sus condiciones adicionales. La pregunta es si el impuesto sobre las emisiones que realmente podría aplicarse es mejor que el tope y trueque. No hay motivos para creer que lo sería; de hecho, no hay motivos para creer que un impuesto sobre las emisiones generalizado conseguiría la aprobación del Congreso.</p><p><strong>Para ser justos, Hansen ha expuesto</strong> un interesante argumento moral contra el sistema de tope y trueque, uno mucho más elaborado que la vieja idea de que está mal permitir que quienes contaminan compren el derecho a contaminar. Hansen llama la atención sobre el hecho de que en un mundo de tope y trueque, las buenas acciones individuales no contribuyen a los objetivos sociales. Si uno opta por conducir un coche híbrido o comprar una casa con una huella de carbono pequeña, todo lo que está haciendo es liberar permisos de emisiones para otra persona, lo que significa que uno no ha hecho nada para reducir la amenaza del cambio climático. Tiene parte de razón. Pero el altruismo no puede resolver de forma efectiva el problema del cambio climático. Cualquier solución seria debe depender principalmente de la creación de un sistema que le dé a todo el mundo un motivo egoísta para generar menos emisiones. Es una lástima, pero el altruismo climático debe ponerse por detrás de la tarea de lograr que dicho sistema funcione.</p><p><strong>La conclusión, por tanto,</strong> es que, aunque el cambio climático puede ser un problema muchísimo más grave que el de la lluvia ácida, la lógica de cómo responder ante él es en gran medida la misma. Lo que necesitamos son incentivos de mercado para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero -junto con algunos controles directos del uso del carbón-, y el sistema de tope y trueque es una forma razonable de crear esos incentivos.</p><div
id="attachment_11352" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/verde.movv_.org_.category.ecologia.png"><img
class="size-full wp-image-11352" title="verde.movv_.org_.category.ecologia" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/verde.movv_.org_.category.ecologia.png" alt="" width="300" height="300" /></a><p
class="wp-caption-text">NOTA DA REDAÇÃO: Economia verde? As queimadas detonam a camada de ozônio. Imagem por: movv.org.category.ecologia</p></div><p>¿Pero podemos permitirnos hacer eso? Y lo que es igual de importante, ¿podemos permitirnos no hacerlo?</p><p><strong>EL PRECIO DE LA ACTUACIÓN</strong></p><p><strong>Del mismo modo que existe un consenso</strong> aproximado entre los creadores de los modelos climáticos en cuanto a la trayectoria probable de las temperaturas si no actuamos para recortar las emisiones de gases de efecto invernadero, hay un consenso aproximado entre los creadores de los modelos económicos en cuanto al precio de la actuación. Esa opinión general puede resumirse de la manera siguiente: limitar las emisiones frenará el crecimiento económico, pero no demasiado. La Oficina Presupuestaria del Congreso, basándose en un estudio de modelos, ha llegado a la conclusión de que la ley Waxman-Markey &#8220;reduciría la tasa media anual de crecimiento prevista del producto interior bruto entre 2010 y 2050 entre 0,03 y 0,09 puntos porcentuales&#8221;. Es decir, en el peor de los casos, reduciría el crecimiento anual medio del 2,4% al 2,31%. Básicamente, la Oficina Presupuestaria llega a la conclusión de que unas medidas fuertes para abordar el cambio</p><div
id="attachment_11353" class="wp-caption alignleft" style="width: 510px"><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/verde.por-bruna-prado..jpg"><img
class="size-full wp-image-11353" title="verde.por bruna prado." src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/verde.por-bruna-prado..jpg" alt="" width="500" height="401" /></a><p
class="wp-caption-text">NOTA DA REDAÇÃO: No dia 3 de outubro o Brasil vai votar no seu novo Presidente da República. É bom prestar atenção nas propostas dos candidatos. Quem vai contemplar uma economia verde? Imagem por Bruna Prado.</p></div><p>climático harían que la economía estadounidense fuese entre un 1,1% y un 3,4% más pequeña en 2050 de lo que lo sería sin ellas.</p><p><strong>¿Y qué hay de la economía mundial?</strong> En general, los creadores de los modelos tienden a calcular que las políticas sobre cambio climático reducirían la producción mundial en un porcentaje algo menor que el correspondiente a Estados Unidos. El principal motivo es que las economías incipientes como China usan actualmente la energía de un modo bastante ineficiente, en parte como consecuencia de unas políticas nacionales que han mantenido los precios de los combustibles fósiles muy bajos, y por tanto podrían conseguir un gran ahorro energético a un precio módico. Una revisión reciente de los cálculos disponibles establece el coste de una política climática muy estricta -considerablemente más agresiva que la contemplada en las propuestas legislativas actuales- en un valor situado entre el 1% y el 3% del PIB.</p><p><strong>Esas cifras suelen provenir</strong> de un modelo que combina todo tipo de cálculos procedentes de la ingeniería y del mercado. Entre ellos están, por ejemplo, los cálculos óptimos de los ingenieros sobre cuánto cuesta generar electricidad de distintas formas, a partir del carbón, el gas, la energía nuclear y la solar, con unos precios determinados de los recursos. A continuación se hacen cálculos, basados en la experiencia histórica, sobre cuánto recortarían los consumidores su consumo de electricidad si su precio subiese. El mismo proceso se sigue con otras fuentes de energía, como el carburante. Y el modelo supone que todo el mundo opta por la mejor alternativa en función del contexto económico; que los generadores de energía eligen las formas menos caras de producir</p><div
id="attachment_11354" class="wp-caption alignleft" style="width: 415px"><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/economia-verde_7_.jpg"><img
class="size-full wp-image-11354" title="economia verde_7_" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/economia-verde_7_.jpg" alt="" width="405" height="336" /></a><p
class="wp-caption-text">NOTA DA REDAÇÃO: O grande desafio da economia no século XXI é harmonizar o binônimo desenvolvimento e distribuição das riquezas, com a saúde e a sustentabilidade do Planeta.</p></div><p>electricidad, mientras que los consumidores conservan la energía siempre que el dinero que ahorren al comprar menos electricidad supere el coste de usar menos electricidad en forma de otro gasto o de pérdida de comodidad. Después de todos estos análisis, resulta posible predecir cómo los productores y los consumidores de energía reaccionarán ante políticas que les pongan un precio a las emisiones, y qué coste final tendrán esas reacciones para la economía en su conjunto.</p><p><strong>Naturalmente, hay casos</strong> en los que esta clase de modelo podría equivocarse. Muchos de los cálculos subyacentes son necesariamente especulativos hasta cierto punto; por ejemplo, nadie sabe realmente lo que costará la energía solar una vez que finalmente se convierta en una opción a gran escala. También hay motivos para dudar de la suposición de que la gente realmente toma las decisiones correctas: muchos estudios han descubierto que los consumidores no eran capaces de tomar medidas para ahorrar energía, como mejorar el aislamiento, aun cuando podrían ahorrar dinero si lo hicieran.</p><p><strong>Pero, aunque sea improbable</strong> que estos modelos acierten en todo, está bien que, en vez de infravalorarlos, exageren los costes económicos de las medidas para abordar el cambio climático. Eso es lo que la experiencia del programa de tope y trueque para la lluvia ácida indica: los costes resultaron estar bastante por debajo de las predicciones iniciales. Y en general, lo que los modelos no tienen ni pueden tener en cuenta es la creatividad; sin duda, frente a una economía en la que hay grandes recompensas monetarias por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, el sector privado encontrará formas de limitar las emisiones que todavía no están en ningún modelo.</p><p><strong>Sin embargo, lo que oímos decir</strong> a los conservadores que se oponen a la política sobre cambio climático es quecualquier intento de limitar las emisiones sería económicamente devastador. La Fundación Heritage, por ejemplo, respondió a los cálculos de la  Oficina Presupuestaria sobre la ley Waxman-Markey con un largo texto titulado &#8220;La OPC subestima enormemente los costes del sistema de tope y trueque&#8221;. Los efectos reales, según la fundación, serían ruinosos para las familias y la creación de empleo.</p><div
id="attachment_11359" class="wp-caption alignright" style="width: 410px"><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/economia-verde81.jpg"><img
class="size-full wp-image-11359" title="economia-verde8" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/economia-verde81.jpg" alt="" width="400" height="240" /></a><p
class="wp-caption-text">NOTA DA REDAÇÃO: O que é mais imporante: a Vida ou a destruição do Planeta, em nome do lucro e da ganância</p></div><p><strong>Esta reacción</strong> &#8211; este pesimismo exagerado respecto a la capacidad de la economía para sobrellevar el tope y trueque- choca frontalmente con la retórica conservadora. Al fin y al cabo, los conservadores modernos dan muestras de una profunda y casi mística confianza en la efectividad de los incentivos mercantiles (a Ronald Reagan le gustaba hablar de la &#8220;magia del mercado&#8221;). Creen que el sistema capitalista puede hacer frente a todo tipo de limitaciones, que la tecnología, por ejemplo, puede superar fácilmente cualquier restricción impuesta al crecimiento por las reservas limitadas de petróleo o de otros recursos naturales. Pero ahora afirman que este mismo sector privado es absolutamente incapaz de soportar una limitación de las emisiones generales, aun cuando dicho tope funcionaría, desde el punto de vista del sector privado, de forma muy similar al suministro de un recurso limitado, como la tierra. ¿Por qué no creen que el dinamismo del capitalismo le inducirá a encontrar modos de arreglárselas en un mundo de emisiones de carbono reducidas? ¿Por qué piensan que el mercado pierde su magia en cuanto se invocan los incentivosmercantiles en favor de la conservación?</p><p><strong>Está claro que los conservadores</strong> abandonan toda su fe en la capacidad de los mercados para adaptarse a la política sobre cambio climático porque no quieren que el Gobierno intervenga. Su pesimismo declarado respecto al coste de la política climática es esencialmente una estratagema política más que una opinión económica razonada. Lo que los delata es la marcada tendencia que tienen los conservadores que se oponen al tope y trueque a argumentar de mala fe. El extenso documento de la Fundación Heritage acusa a la Oficina Presupuestaria del Congreso de cometer errores lógicos elementales, pero si uno lee de hecho el informe de la oficina, está claro que la fundación lo está malinterpretando intencionadamente. Los políticos conservadores han sido aún más descarados. El Comité Nacional Republicano del Congreso, por ejemplo, publicó varios comunicados de prensa citando específicamente un estudio del Massachusetts Institute of Technology (MIT en sus siglas en inglés) como base para afirmar que el tope y trueque costaría 3.100 dólares a cada familia, a pesar de los repetidos intentos por parte de los autores del estudio de aclarar que la cifra real representaba aproximadamente sólo una cuarta parte de eso.</p><p><strong>La verdad es que no hay investigaciones</strong> creíbles que indiquen que tomar medidas enérgicas contra el cambio climático esté fuera de las posibilidades de la economía. Incluso si uno no confía plenamente en los modelos -y no debería hacerlo-, la historia y la lógica indican que los modelos exageran, no subestiman, los costes de la actuación climática. Podemos permitirnos hacer algo respecto al cambio climático.</p><div
id="attachment_11358" class="wp-caption alignright" style="width: 430px"><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/economia-verde_9_.jpg"><img
class="size-full wp-image-11358" title="economia verde_9_" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/economia-verde_9_.jpg" alt="" width="420" height="372" /></a><p
class="wp-caption-text">NOTA DA REDAÇÃO: Se a ação humana destruir a Natureza, o Homem vai junto. Quem ficará vivo para contar a História</p></div><p><strong>Pero eso no equivale a decir</strong> que debamos hacerlo. La actuación tendrá costes, y éstos deben compararse con los de la falta de actuación. Sin embargo, antes de llegar a ese punto, permítanme tocar un tema que se volverá esencial si realmente ponemos en marcha la política climática: cómo lograr que el resto del mundo nos acompañe en el esfuerzo.</p><p><strong>EL SÍNDROME DE CHINA</strong></p><p>Estados Unidos sigue siendo la mayor economía del mundo, lo que convierte al país en una de las mayores fuentes de gases de efecto invernadero. Pero no es la mayor. China, que quema mucho más carbón por dólar del producto interior bruto que Estados Unidos, lo superó según ese criterio hace unos tres años. En general, los países desarrollados -el club de los ricos del que forman parte Europa, América del Norte y Japón- son responsables de solamente la mitad más o menos de las emisiones de efecto invernadero, y esa es una fracción que se reducirá con el paso del tiempo. En resumen, no puede haber una solución para el cambio climático a menos que el resto del mundo, y las economías incipientes en particular, participen de forma importante.</p><p><strong> </strong></p><div
id="attachment_11360" class="wp-caption alignleft" style="width: 410px"><strong><strong><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/economia-verde_por_veja.abril_.com_.br_.jpg"><img
class="size-full wp-image-11360" title="economia verde_por_veja.abril.com.br" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/economia-verde_por_veja.abril_.com_.br_.jpg" alt="" width="400" height="304" /></a></strong></strong><p
class="wp-caption-text">Imagem por: veja.abril.com.br</p></div><p><strong>Invariablemente, quienes se resisten</strong> a hacer frente al cambio climático señalan la naturaleza mundial de las emisiones como motivo para no actuar. Limitar las emisiones de Estados Unidos no servirá de mucho, sostienen, si China y otros no nos acompañan en el esfuerzo. Y subrayan la obstinación de China en las negociaciones de Copenhague como prueba de que otros países no cooperarán. De hecho, las economías incipientes consideran que tienen derecho a emitir libremente sin preocuparse por las consecuencias (eso es lo que los países que hoy son ricos pudieron hacer durante siglos). No es posible conseguir una cooperación mundial en relación con el cambio climático, prosigue el argumento, y eso significa que no tiene sentido tomar ninguna medida en absoluto.</p><p><strong>Para quienes piensan</strong> que tomar medidas es esencial, la pregunta correcta es cómo convencer a China y a otros países emergentes de que participen en la limitación de las emisiones. Las zanahorias, o incentivos positivos, son una respuesta. Imaginen que se establecen sistemas de tope y trueque en China y Estados Unidos (pero permitiendo el trueque internacional de los permisos, de manera que las empresas chinas y estadounidenses puedan comprar y vender los derechos de emisiones). Al establecer topes generales a niveles pensados para garantizar que China nos venda un número considerable de permisos, estaríamos de hecho pagando a China para que recortase sus emisiones. Dado que las pruebas indican que el coste de recortar las emisiones sería más bajo en China que en Estados Unidos, esto podría ser un trato ventajoso para todos.</p><div
id="attachment_11361" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/economial_verde_por_veja.abril_.com_.br_jpg.jpg"><img
class="size-full wp-image-11361" title="economial_verde_por_veja.abril.com.br_jpg" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/economial_verde_por_veja.abril_.com_.br_jpg.jpg" alt="" width="300" height="349" /></a><p
class="wp-caption-text">Economia verde. Imagem por veja.abril.com.br</p></div><p><strong>¿Pero qué pasa si los chinos</strong> (o los indios, o los brasileños, etcétera) no quieren participar en dicho sistema? Entonces hacen falta tanto varas como zanahorias. En concreto, hacen falta aranceles sobre el carbono.</p><p>Un arancel sobre el carbono sería un impuesto sobre los productos importados proporcional al carbón emitido al fabricar dichos productos. Supongamos que China se niega a reducir las emisiones, mientras que Estados Unidos adopta unas políticas que establecen un precio de 100 dólares por cada tonelada de emisiones de carbono. Si Estados Unidos impusiese ese arancel sobre el carbono, cualquier envío de productos chinos a Estados Unidos cuya producción conllevase la emisión de una tonelada de carbono estaría gravado con un impuesto de 100 dólares que se añadirían a cualquier otro impuesto. Esos aranceles, si fuesen impuestos por los actores más importantes -probablemente Estados Unidos y la Unión Europea-, ofrecerían a los países que no cooperan un incentivo considerable para que se replanteasen su postura.</p><p><strong>A la objeción de que una política</strong> así sería proteccionista, una violación de los principios del libre comercio, una posible respuesta es: ¿y qué? Mantener los mercados mundiales abiertos es importante, pero evitar una catástrofe planetaria es mucho más importante. Sin embargo, se puede argumentar de todos modos que los aranceles sobre el carbono entran dentro de las normas de las relaciones comerciales normales. Siempre que el arancel impuesto al contenido de carbono de las importaciones sea comparable al precio de los permisos de carbono nacionales, la consecuencia es cobrar a los consumidores un coste que refleja el carbono emitido en lo que compran, independientemente de dónde se fabrique. Eso debería ser legal según las normas del comercio internacional. De hecho, hasta la  Organización Mundial del Comercio, que se encarga de supervisar las políticas comerciales, ha publicado un estudio que indica que los aranceles sobre el carbono serían aceptables.</p><p><strong>Huelga decir que las negociaciones</strong> reales para lograr que se coopere y se actúe a escala mundial contra el cambio climático serían mucho más complejas y tendenciosas de lo que esta exposición da a entender. Pero el problema no es tan inabordable como se suele afirmar. Si Estados Unidos y Europa decidiesen tomar medidas sobre política climática, casi seguro que serían capaces de engatusar y presionar al resto del mundo para que se una al esfuerzo. Podemos hacerlo.</p><div
id="attachment_11362" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/economia-verde.-por-www.ditecblog.com_.br_.jpg"><img
class="size-full wp-image-11362" title="economia verde. por www.ditecblog.com.br" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/economia-verde.-por-www.ditecblog.com_.br_.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><p
class="wp-caption-text">Economia verde. imagem: por www.ditecblog.com.br</p></div><p><strong>EL PRECIO DE LA FALTA DE ACTUACIÓN</strong></p><p>En los debates públicos, los escépticos del cambio climático han ganado terreno claramente durante los dos últimos años, aun cuando últimamente se ha visto que es probable que 2010 sea el año más caluroso de los registrados. Pero los propios creadores de los modelos climáticos se sienten cada vez más pesimistas. Lo que antes eran las peores situaciones posibles se han convertido en previsiones de partida, y algunas organizaciones han duplicado sus predicciones sobre el aumento de la temperatura en el transcurso del siglo XXI. Tras este nuevo pesimismo se oculta una preocupación cada vez mayor por los efectos de acoplamiento (por ejemplo, la liberación de metano, un importante gas de efecto invernadero, desde los lechos marinos y la tundra, a medida que el planeta se calienta).</p><p><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/economia-verde_12_.jpg"><img
class="alignleft size-medium wp-image-11363" title="economia verde_12_" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/economia-verde_12_-300x124.jpg" alt="" width="300" height="124" /></a>En estos momentos, las previsiones sobre el cambio climático, suponiendo que sigamos como hasta ahora, se agrupan en torno al cálculo de que en 2100 las temperaturas medias serán unos cinco grados centígrados más altas de lo que lo eran en 2000. Eso es mucho (equivale a la diferencia de las temperaturas medias de Nueva York y el centro del Estado de Misisipi). Un cambio tan grande sería enormemente perjudicial. Y los problemas no terminarían aquí: las temperaturas seguirían subiendo.</p><p><strong>Además, los cambios en la temperatura media</strong> no serán ni mucho menos la única alteración. Los patrones de precipitación cambiarán, y algunas regiones se volverán mucho más húmedas, y otras, mucho más secas. Muchos creadores de modelos también predicen tormentas más intensas. El nivel de los océanos subirá, y el impacto se verá intensificado por esas tormentas: la inundación costera, que ya es una fuente importante de desastres naturales, se volvería mucho más frecuente y grave. Y podría haber cambios drásticos en el clima de algunas regiones a medida que las corrientes oceánicas se modifiquen. Siempre merece la pena tener en cuenta que Londres tiene la misma latitud que Labrador; sin la corriente del Golfo, Europa Occidental apenas sería habitable.</p><div
id="attachment_11365" class="wp-caption alignright" style="width: 435px"><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/economia-verde_ativistas-do-green-peace1.jpg"><img
class="size-full wp-image-11365" title="economia verde_ativistas do green peace" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/economia-verde_ativistas-do-green-peace1.jpg" alt="" width="425" height="260" /></a><p
class="wp-caption-text">Ativistas do Green Peace protestam em nome da Natureza sustentável.</p></div><p><strong>Aunque un clima más cálido</strong> podría tener algunas ventajas, parece casi seguro que un trastorno de esta magnitud haría que Estados Unidos, y el mundo en su conjunto, fuese más pobre de lo que lo sería en otras circunstancias. ¿Cuánto más pobre? Si la nuestra fuese una sociedad preindustrial y principalmente agrícola, el cambio climático radical sería evidentemente catastrófico. Pero tenemos una economía avanzada, del tipo que históricamente ha demostrado tener gran capacidad para adaptarse a circunstancias cambiantes. Si esto suena parecido a mi argumento sobre que los costes de los límites de las emisiones serían soportables, así debe ser: la misma flexibilidad que debería permitirnos soportar unos precios del carbono mucho más altos también debería ayudarnos a hacer frente a una temperatura media algo más alta.</p><p><strong>Pero hay al menos dos motivos</strong> para tomarse con precaución las valoraciones positivas de las consecuencias del cambio climático. Uno es que, como acabo de señalar, no se trata sólo de tener un clima más cálido: muchos de los costes del cambio climático es probable que se deban a las sequías, las inundaciones y las tormentas fuertes. El otro es que, mientras que las economías modernas pueden ser enormemente adaptables, a los ecosistemas puede que no les suceda lo mismo. La última vez que la  Tierra experimentó un calentamiento cuyo ritmo era similar al que ahora esperamos fue durante el máximo térmico del Paleoceno-Eoceno, hace unos 55 millones de años, cuando las temperaturas aumentaron unos seis grados centígrados en el transcurso de unos 20.000 años (lo cual es un ritmo mucho más lento que el del calentamiento actual). Esa subida estuvo unida a extinciones masivas, lo cual, por decirlo suavemente, probablemente no sería bueno para el nivel de vida.</p><p><strong> </strong></p><div
id="attachment_11366" class="wp-caption alignleft" style="width: 470px"><strong><strong><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/teoria-do-bigbang.jpg"><img
class="size-full wp-image-11366" title="teoria do bigbang" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/teoria-do-bigbang.jpg" alt="" width="460" height="460" /></a></strong></strong><p
class="wp-caption-text">Teoria do Big-Bang</p></div><p><strong>De modo que, ¿cómo podemos</strong> ponerle un precio a los efectos del calentamiento global? Los cálculos más citados, como los del Modelo Dinámico Integrado de Clima y Economía, conocido como DICE por sus siglas en inglés y empleado por William Nordhaus, de Yale, y sus compañeros, dependen de unas elaboradas conjeturas para atribuir un valor a los efectos negativos del calentamiento global para algunos sectores cruciales, especialmente la agricultura y la protección costera, y luego tratar de dejar cierto margen para otras posibles repercusiones. Nordhaus ha sostenido que un aumento de la temperatura mundial de 2,5 grados centígrados -que era antes la previsión aceptada para 2100- reduciría el producto mundial bruto en algo menos del 2%. ¿Pero qué pasaría si, como indica un número cada vez mayor de modelos, el aumento real de la temperatura fuese el doble? Nadie sabe realmente cómo hacer esa extrapolación. Acierte o no, el modelo de Nordhaus calcula que las pérdidas debidas a un aumento de cinco grados serían de alrededor del 5% del producto bruto mundial. Sin embargo, muchos críticos han sostenido que el coste sería mucho más alto.</p><p><strong>A pesar de la incertidumbre</strong>, resulta tentador hacer una comparación directa entre las pérdidas calculadas y los cálculos de lo que costarían las políticas climáticas: el cambio climático reducirá el producto mundial bruto en un 5%; detenerlo costará el 2%, así que, adelante. Desgraciadamente, los cálculos no son tan sencillos por al menos cuatro motivos.</p><p><strong>Primero, ya se está cociendo</strong> un considerable calentamiento global como consecuencia de las emisiones del pasado y porque, incluso con unas medidas fuertes contra el cambio climático, lo más probable es que la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera siga aumentando durante muchos años. Por tanto, incluso si los países de todo el mundo consiguen frenar el cambio climático, seguiremos teniendo que pagar por nuestra falta de actuación inicial. Como consecuencia, los cálculos de las pérdidas de Nordhaus pueden superar a los beneficios de la actuación.</p><p>Segundo, los costes económicos de los límites de las emisiones empezarían a producirse en cuanto la política entrase en vigor y, según la mayoría de las propuestas, serían considerables dentro de unos 20 años. Por otra parte, si no actuamos, los grandes costes probablemente llegarían a finales de este siglo (aunque algunas cosas, como la transformación del suroeste de Estados Unidos en una zona desértica, podrían llegar mucho antes). Así que la forma de comparar esos costes depende de cómo se valoren los costes en el futuro lejano en relación con los costes que se presentarán mucho antes.</p><p><strong>Tercero, y yendo en dirección</strong> contraria, si no tomamos medidas, el calentamiento global no se detendrá en 2100: las temperaturas, y las pérdidas, seguirán aumentando. De modo que si uno le da importancia al futuro muy, muy lejano, las razones para actuar son más sólidas de lo que incluso los cálculos para 2100 dan a entender.</p><div
id="attachment_11367" class="wp-caption alignright" style="width: 510px"><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/dinheiro_.jpg"><img
class="size-full wp-image-11367" title="dinheiro_" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/dinheiro_.jpg" alt="" width="500" height="309" /></a><p
class="wp-caption-text">NOTA DA REDAÇÃO: Em home do dinheiro, os capitalistas da cidade e os agrocapitalistas do campo estão destruindo os recursos naturais.</p></div><p><strong>Por último, está el importantísimo</strong> problema de la incertidumbre. No sabemos a ciencia cierta la magnitud del cambio climático, lo cual es inevitable, porque hablamos de alcanzar niveles de dióxido de carbono en la atmósfera que no se han visto en millones de años. La reciente duplicación de las cifras previstas para 2100 por muchos modelos es en sí misma una muestra del alcance de esa incertidumbre; quién sabe qué revisiones podrían producirse en los próximos años. Aparte de eso, nadie sabe realmente cuánto daño causaría un aumento de las temperaturas del calibre que ahora se considera probable.</p><p><strong>Podrían pensar que esta incertidumbre</strong> debilita el argumento en favor de la actuación, pero en realidad lo refuerza. Como ha sostenido Martin Weitzman, de Harvard, en varios artículos influyentes, si hay una posibilidad significativa de que se produzca una catástrofe absoluta, esa posibilidad -más que la cuestión de qué es más probable que suceda- debería dominar los cálculos de los costes frente a los beneficios. Y la de la catástrofe absoluta sí que parece una posibilidad realista, aun cuando no sea el resultado más probable.</p><p><strong><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/meio-ambiente_3_jpg.jpg"><img
class="alignleft size-full wp-image-11368" title="meio-ambiente_3_jpg" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/meio-ambiente_3_jpg.jpg" alt="" width="256" height="299" /></a>Weitzman sostiene</strong> &#8211; y yo estoy de acuerdo- que este riesgo de una catástrofe, más que los detalles de los cálculos de los costes frente a los beneficios, es el argumento más poderoso a favor de una política climática rigurosa. Las previsiones actuales sobre el calentamiento global en ausencia de medidas para combatirlo están demasiado cerca de las clases de cifras que se asocian a las peores de las perspectivas. Sería irresponsable -resulta tentador decir que criminalmente irresponsable- no alejarse de lo que muy fácilmente podría resultar ser el borde de un precipicio.</p><p>Aun así, eso abre un gran debate sobre la velocidad de las actuaciones.</p><p><strong>LA RAMPA CONTRA</strong><strong> EL &#8216;BIG BANG&#8217;</strong></p><p>Los economistas que analizan las políticas climáticas coinciden en algunos puntos clave. Hay un amplio consenso en cuanto a que tenemos que poner precio a las emisiones de carbono, y que este precio debe terminar siendo muy alto, pero que los efectos económicos negativos de esta política tendrán una magnitud abarcable. En otras palabras, podemos y debemos actuar para limitar el cambio climático. Pero hay un debate encarnizado entre los analistas expertos respecto al ritmo, la rapidez con que los precios del carbono deben subir hasta niveles significativos.</p><p>Por una parte están los economistas que llevan muchos años trabajando en los llamados modelos de evaluación integrada, que combinan modelos de cambio climático con modelos que describen tanto el daño debido al calentamiento global como los costes debidos al recorte de las emisiones. En su mayor parte, el mensaje de estos economistas es una especie de versión para el cambio climático de la famosa plegaria de san Agustín: &#8220;Dame castidad y continencia, pero no ahora&#8221;. Así, el modelo DICE de Nordhaus afirma que el precio de las emisiones de carbono subirá finalmente hasta más de 200 dólares por tonelada, en la práctica más del cuádruple del coste del carbón, pero que la mayor parte de ese aumento debería llegar a finales de este siglo, y que la mucho más modesta tasa inicial debería ser de 30 dólares por tonelada. Nordhaus llama &#8220;rampa de la política climática&#8221; a esta recomendación de una política que se intensifica poco a poco durante un largo periodo.</p><div
id="attachment_11371" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/aquecimentoglobal.21.jpg"><img
class="size-medium wp-image-11371" title="aquecimentoglobal.2" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/aquecimentoglobal.21-300x198.jpg" alt="" width="300" height="198" /></a><p
class="wp-caption-text">NOTA DA REDAÇÃO: Se os &quot;donos do poder&quot; e do dinheiro do mundo não mudarem o paradigma de progresso. a Natureza será destruida. E. com ela, a Vida.</p></div><p><strong>Por otra parte, hay algunos más</strong> recientemente llegados al campo que trabajan con modelos similares, pero que llegan a conclusiones diferentes. El más conocido, Nicholas Stern, un economista de la London School of Economics, defendía en 2006 una actuación rápida y agresiva para limitar las emisiones, lo que muy probablemente conllevaría unos precios del carbono mucho más altos. Esta postura alternativa no parece tener un nombre consensuado, así que permítanme llamarla &#8220;big bang de la política climática&#8221;.</p><p><strong>Me resulta más fácil encontrarles</strong> el sentido a los argumentos si pienso en las políticas para reducir las emisiones de carbono como en una especie de proyecto de inversión pública: uno paga un precio ahora y obtiene unos beneficios en forma de un planeta menos dañado más tarde. Y cuando digo más tarde, me refiero a mucho más tarde; las emisiones de hoy influirán sobre la cantidad de carbono en la atmósfera durante décadas y posiblemente siglos futuros. Así que si quieren evaluar si merece la pena hacer una inversión determinada en la reducción de las emisiones tienen que calcular el daño que hará una tonelada adicional de carbono en la atmósfera no sólo este año, sino dentro de un siglo o más; y también tienen que decidir cuánta importancia le atribuyen a un daño que tardará mucho tiempo en materializarse.</p><p><strong> </strong></p><div
id="attachment_11372" class="wp-caption alignleft" style="width: 430px"><strong><strong><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/paul-krugman_4_jpg1.jpg"><img
class="size-full wp-image-11372" title="paul krugman_4_jpg" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/paul-krugman_4_jpg1.jpg" alt="" width="420" height="482" /></a></strong></strong><p
class="wp-caption-text">O Prêmio Nobel de Economia alerta. O Planeta carece de economia sustentável.</p></div><p><strong>Los defensores de la política rampa</strong> sostienen que el daño hecho por una tonelada adicional de carbono en la atmósfera es bastante bajo con las concentraciones actuales; el coste no será realmente grande hasta que haya mucho más dióxido de carbono en el aire, y eso no sucederá hasta finales de este siglo. Y sostienen que unos costes tan lejanos en el tiempo no deberían tener una gran influencia sobre la política actual. Señalan los tipos de rendimiento del mercado, que indican que los inversores dan poca importancia a los beneficios o pérdidas que experimentarán en un futuro lejano, y argumentan que las políticas oficiales, incluidas las políticas climáticas, deberían hacer lo mismo.</p><p><strong>Los defensores del big bang</strong> sostienen que el Gobierno debería tener mucha más perspectiva que los inversores privados. Stern, concretamente, defiende que los responsables políticos deberían dar la misma importancia al bienestar de las generaciones futuras que al de las actuales. Además, los defensores de la acción rápida sostienen que el daño debido a las emisiones podría ser mucho mayor de lo que indican los análisis de la política rampa, ya sea porque las temperaturas globales son más sensibles a las emisiones de efecto invernadero de lo que se creía, o porque el daño económico debido a una gran subida de las temperaturas es mucho mayor de lo que afirman los cálculos aproximados de los modelos rampa.</p><p><strong>Como economista profesional</strong>, este debate me resulta doloroso. Hay personas inteligentes y bienintencionadas en ambos lados -algunos de ellos, como suele ocurrir, viejos amigos y mentores míos-, y ambos lados se han apuntado algunos tantos importantes. Desgraciadamente, no podemos declarar un empate honorable, porque hay que tomar una decisión.</p><p><strong>Personalmente, me inclino por la opinión del big bang</strong>. El argumento moral de Stern a favor de amar a las generaciones no nacidas igual que nos amamos a nosotros mismos puede resultar demasiado fuerte, pero se puede argumentar convincentemente que la política pública debe tener una perspectiva mucho más amplia que la de los mercados privados. Y lo que es más importante, las recomendaciones de la política rampa se parecen demasiado a la realización de un experimento muy arriesgado con el planeta entero. La política preferida por Nordhaus, por ejemplo, estabilizaría la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera a un nivel que es aproximadamente el doble de la media preindustrial. Según su modelo, esto sólo tendría unas consecuencias moderadas para el bienestar mundial; ¿pero hasta qué punto podemos confiar en esto? ¿Cómo podemos estar seguros de que esta clase de cambios en el medio ambiente no conduciría a una catástrofe? No lo bastante seguros, diría yo, especialmente porque, como he señalado antes, los creadores de modelos climáticos han elevado radicalmente sus cifras aproximadas de calentamiento futuro en tan sólo los dos últimos años.</p><div
id="attachment_11377" class="wp-caption alignnone" style="width: 592px"><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/índios_culturas_lindigena.jpg"><img
class="size-full wp-image-11377" title="índios_culturas_lindigena" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/05/índios_culturas_lindigena.jpg" alt="" width="582" height="391" /></a><p
class="wp-caption-text">O economista Paul Krugman elogia a cultura índigena: economia sustentável.</p></div><p><strong>Así que, básicamente</strong>, me quedo con el argumento de Martin Weitzman: la probabilidad no insignificante de un desastre absoluto es la que debe dominar nuestro análisis político. Y eso es un argumento a favor de las medidas agresivas para frenar las emisiones ya.</p><p><strong>LA ATMÓSFERA POLÍTICA</strong><strong> </strong></p><p>Como he mencionado, la Cámara de Representantes de Estados Unidos ya ha aprobado el proyecto de ley Waxman-Markey, una legislación bastante sólida destinada a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. No es tan radical como lo que proponen los defensores del big bang, pero sus medidas parecen más rápidas que las propuestas por la política rampa. Pero la votación de la ley Waxman-Markey que se celebró el pasado junio puso de manifiesto la clara división que existe en el Congreso. Tan sólo 8 republicanos votaron a favor, mientras que 44 demócratas votaron en contra. Y todo indica que no se aprobaría si tuviese que ser sometido a votación hoy.</p><p><strong>Las perspectivas en el Senado</strong>, donde hacen falta 60 votos para que se aprueben la mayoría de las leyes, son aún peores. Algunos senadores demócratas, representantes de Estados agrícolas y productores de energía, han hecho declaraciones en contra del sistema de tope y trueque (la agricultura estadounidense moderna es una gran consumidora de energía). En el pasado, algunos senadores republicanos han apoyado el tope y trueque. Pero con el partidismo en auge, la mayoría de ellos ha cambiado de tono. El cambio de actitud más sorprendente ha sido el de John McCain, que tuvo un papel protagonista en la promoción del tope y trueque y presentó un proyecto de ley similar al de Waxman-Markey en 2003. Hoy, McCain desprecia la idea en sí llamándola &#8220;tope e impuesto&#8221;, para consternación de sus ex ayudantes.</p><p><strong>Ah, y un invierno muy</strong> nevado en la Costa Este de Estados Unidos les ha brindado a los escépticos del cambio climático una buena oportunidad, aun cuando a escala mundial éste ha sido uno de los inviernos más cálidos que se han registrado.</p><p><strong>Por tanto, las perspectivas</strong> inmediatas de las actuaciones climáticas no parecen prometedoras, a pesar del esfuerzo constante de tres senadores -Kerry, Lieberman y Graham- por presentar una propuesta negociada. (Tienen previsto presentar una ley a finales de este mes). Pero el problema no va a desaparecer. Es bastante probable que las temperaturas récord que el mundo situado fuera de Washington ha conocido en lo que llevamos de año continúen, lo que privaría a los escépticos de uno de sus principales argumentos. Y en un sentido más general, dados los vaivenes de la política estadounidense en los últimos años -desde 2005, la creencia generalizada ha pasado del dominio republicano permanente al dominio demócrata permanente y a Dios sabe qué-, tiene que haber una posibilidad real de que renazca el apoyo político a la actuación contra el cambio climático.</p><p><strong>Si lo hace, el análisis económico</strong> estará preparado. Sabemos cómo limitar las emisiones de gases de efecto invernadero. Tenemos un buen conocimiento de los costes, y son asumibles. Todo lo que necesitamos ahora es la voluntad política. -</p><p>* <strong>Paul Krugman</strong> es profesor de Economía de Princeton y premio Nobel de Economía en 2008.</p><p><strong>Serviço</strong></p><p><a
href="http://www.elpais.com/articulo/primer/plano/construir/economia/verde/elpepueconeg/20100425elpneglse_2/Tes">http://www.elpais.com/articulo/primer/plano/construir/economia/verde/elpepueconeg/20100425elpneglse_2/Tes</a></p><p><strong>** Homero Mattos Jr</strong> <a
href="mailto:omnros@gmail.com">omnros@gmail.com</a></p><p><a
href="http://www.homerotextos.blogspot.com/">www.homerotextos.blogspot.com</a></p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.nosrevista.com.br/2010/05/03/como-construir-uma-economia-verde/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Escravização através da Dívida Pública</title><link>http://www.nosrevista.com.br/2010/04/18/escravizacao-atraves-da-divida-publica/</link> <comments>http://www.nosrevista.com.br/2010/04/18/escravizacao-atraves-da-divida-publica/#comments</comments> <pubDate>Sun, 18 Apr 2010 20:15:59 +0000</pubDate> <dc:creator>Victor Tagore</dc:creator> <category><![CDATA[Defesa do Consumidor]]></category> <category><![CDATA[Economia]]></category><guid
isPermaLink="false">http://www.nosrevista.com.br/?p=10918</guid> <description><![CDATA[
Por Adriano Benayon
As cifras espantosas da dívida
Em junho de 2008, nº 43, A Nova Democracia publicou o artigo de minha autoria, “Perdas com o serviço da dívida”.
2. Mostrei então que a União, despendeu de 1988 a 2007, R$ 4,5 trilhões no serviço das dívidas interna e externa, em valor atualizado a preços de  2007, por [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p><strong></p><div
id="attachment_10925" class="wp-caption alignleft" style="width: 252px"><strong><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/04/tesouro-nacional_por_www.museuhistoriconacional.com_.br_1.jpg"><img
class="size-medium wp-image-10925" title="tesouro nacional_por_www.museuhistoriconacional.com.br" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/04/tesouro-nacional_por_www.museuhistoriconacional.com_.br_1-242x300.jpg" alt="" width="242" height="300" /></a></strong><p
class="wp-caption-text">Tesouro Nacional, por www.museuhistoriconacional.com.br</p></div><p>Por Adriano Benayon</strong></p><p><strong><em>As cifras espantosas da dívida</em></strong></p><p>Em junho de 2008, nº 43, A Nova Democracia publicou o artigo de minha autoria, “Perdas com o serviço da dívida”.</p><p>2. Mostrei então que a União, despendeu de 1988 a 2007, R$ 4,5 trilhões no serviço das dívidas interna e externa, em valor atualizado a preços de  2007, por juros, encargos e amortizações, não contadas a rolagens. A fonte dos dados, em preços correntes, é a SIAFI, STN (Secretaria do Tesouro Nacional, despesas da União por grupo).</p><p>3. Acrescentando a despesa de 2008 e 2009, e atualizando tudo em preços de dezembro de 2009, o gasto acumulado, de 1988 a 2009, com o serviço da dívida ascendeu a R$ 5,7 trilhões.</p><p>4. Note-se a assustadora velocidade de crescimento desse serviço, que já havia sido recorde em 2007 com R$ 244 bilhões. A elevação foi de 15% de 2007 para 2008 (R$ 280 bilhões)  e de 35% de 2008 para 2009 (R$ 380 bilhões), em preços correntes.</p><p>5. Pergunto: quem teve aumentos anuais nesses percentuais sendo assalariado ou como empresário pequeno ou médio? A propósito, eu havia  esquecido de fazer a mesma pergunta no artigo do mês passado, “Brincando à beira do abismo”, A Nova Democracia nº 63, março de 2010, em que descrevi a ininterrupta escalada dos lucros dos bancos em atividade no Brasil, de 1995 a 2010.</p><p>Bancos, juros, SELIC</p><p>6. Não é difícil explicar a coincidência entre o aumento dos lucros dos bancos e o aumento dos gastos da União com a dívida pública federal. De fato, há um elo entre as duas coisas: as taxas de juros, no Brasil as mais altas do mundo, como é notório.</p><div
id="attachment_10922" class="wp-caption alignright" style="width: 400px"><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/04/juros_por-pensarseixal.wordpress.com-jpg.jpg"><img
class="size-full wp-image-10922" title="juros_por pensarseixal.wordpress.com jpg" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/04/juros_por-pensarseixal.wordpress.com-jpg.jpg" alt="" width="390" height="319" /></a><p
class="wp-caption-text"> Juros, por-pensarseixal.wordpress.com</p></div><p>7. A fim de colaborar com a CPI, cujo corpo técnico procura suscitar a instalação de comissão permanente na Câmara dos Deputados para realizar a auditoria da dívida, o Engenheiro Luiz Cordioli fez exaustivo levantamento das operações de títulos do Tesouro com taxa SELIC, de 1986 a 2009. Suas tabelas apontam conclusões estarrecedoras, como esta: a aplicação de uma unidade de moeda em junho de 1986 à taxa SELIC resultaria no fantástico número de 14,45 bilhões. Claro que raros se beneficiaram sempre da SELIC, que superava a taxa de inflação, mesmo quando esta era estratosférica. Muitos, muitíssimos, muitas vezes, foram lesados, como os confiscados pelo Plano Collor e os prejudicados pelos demais planos, a cada troca de moeda.</p><p>8. Não que os bancos só obtenham lucros aplicando, em títulos da dívida pública e para ganho próprio, o dinheiro que as pessoas neles depositam. Também auferem muito, sugando diretamente as pessoas físicas e jurídicas que deles precisam para tomar créditos, pois nesse caso as taxas são astronômicas, como, por exemplo, no cheque especial.</p><p>Estados e municípios</p><p>9. Falando em juros dessa ordem, por incrível que pareça, os Estados e os municípios pagam à União juros extorsivos, ainda mais altos que os propiciados aos aplicadores financeiros bafejados pela generosidade (com o dinheiro alheio) do Banco Central e do COPOM (Comitê de Política Monetária, controlado pelo Banco Central).</p><div
id="attachment_10923" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/04/adriano-benayon1.jpg"><img
class="size-medium wp-image-10923" title="adriano benayon1" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/04/adriano-benayon1-300x237.jpg" alt="" width="300" height="237" /></a><p
class="wp-caption-text">Adriano Benayon</p></div><p>10. O contador João Pedro Casarotto expôs, na CPI em curso na Câmara dos Deputados, os diversos ônus que incidem sobre as dívidas dos estados e municípios. Entre esses está a correção monetária por meio do IGP-DI,  que tem superado em muito os índices de preços ao consumidor. Vale citar este flash do resultado disso:</p><p>“Em valores de dezembro de 2008, os Estados receberam R$ 184,98 bi, pagaram R$ 119,49 bi e ainda estão devendo R$ 320,25 bi. Um formidável subsídio dos Estados para a União de R$ 254,76 bilhões, o que se explica por ter o Governo Federal da época tratado o empréstimo como &#8230;reles operação bancária comercial.”</p><p>11. A “renegociação” das dívidas dos estados e municípios (1997/1998) é uma das incontáveis bombas destruidoras, de efeito retardado, deixadas no País pela famigerada administração tucana, por ordem do FMI, Banco Mundial et caterva (i.e., bancos estrangeiros ditos credores). Na ocasião, as dívidas estaduais foram assumidas pela União.</p><p>As múltiplas sangrias</p><p>12. Resumindo a dinâmica da agiotagem, o povo brasileiro é extorquido diretamente pelos juros quando toma</p><div
id="attachment_10926" class="wp-caption alignright" style="width: 440px"><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/04/agua_por_biosabermais.wordpress.com_.jpg"><img
class="size-full wp-image-10926" title="agua_por_biosabermais.wordpress.com_" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/04/agua_por_biosabermais.wordpress.com_.jpg" alt="" width="430" height="600" /></a><p
class="wp-caption-text">Água deveria ser gratuita para todos. Imagem por biosabermais.wordpress.com</p></div><p>empréstimos, usa cheque especial ou qualquer outra forma de credito, e indiretamente, pagando impostos cuja arrecadação escorre pelo ralo da dívida pública nos três níveis da Federação.</p><p>13. Por cúmulo, mesmo com a altíssima carga tributária, equivalente a 35,8% do PIB (era de 23,7% em 1989, tendo aumentado 51%), os brasileiros não contam com serviços públicos dignos desse nome, não só porque os ainda providos, em tese, pelo Estado têm caído em qualidade, mas também porque parte substancial deles foi privatizada.</p><p>14. Essa é outra bomba destruidora, montada pela tucanagem e mantida pelos petistas, não menos hipócritas. A privatização resultou em que se adicionem à carga tributária imposta pelo setor público as tarifas abusivas, e sempre em aumento, cobradas pelas empresas transnacionais que se apropriaram das concessões.  Essas concessionárias quase nada investem;  fazem, em geral, cair ainda mais a qualidade dos serviços; e  devastam recursos naturais inestimáveis, como acontece com a água.</p><p>15. A água, por demais abundante no Brasil, vem sendo  crescentemente fornecida por transnacionais, como Suez, Nestlé e Coca-Cola. Além disso, engarrafada com a adição de químicos e desmineralizada para ser vendida à população, que deveria desfrutar de água natural, saudável, e de graça. Ademais, as transnacionais do setor, que se vêm expandindo por grande número de cidades, fazem esgotar e deteriorar os lençóis freáticos. Para controlar a água, prometem investir em saneamento, e não o fazem.</p><p>16. Não bastasse a exação através dos juros do crédito (1), a dos impostos pagos aos governos federal, estadual e municipal (2), a das tarifas  dos serviços públicos (3), há ainda a dos preços de oligopólio dos bens e serviços pagos às empresas ditas produtivas, das quais as principais estão, hoje, quase todas, sob controle estrangeiro (4).</p><p>17. Um dos exemplos mais acintosos desse deboche são os preços dos automóveis: o consumidor brasileiro paga pelo mesmo carro -  fabricado no Brasil &#8211; o dobro do preço dele no exterior, por exemplo, na Argentina e no México. Essa diferença de 100% corresponde, quase toda, a lucros dos oligopólios, aumentados pelas inúmeras isenções e vantagens à exportação dadas pelo “governo”, sem falar nos subsídios à produção, inclusive taxas de juros favoráveis por conta do BNDES.</p><p>* Adriano Benayon é Doutor em Economia. Autor de “Globalização versus Desenvolvimento”, editora Escrituras. abenayon@brturbo.com.br</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.nosrevista.com.br/2010/04/18/escravizacao-atraves-da-divida-publica/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Os Salários Subiram Mais de 80% Que a Inflação em 2009?</title><link>http://www.nosrevista.com.br/2010/03/23/os-salarios-subiram-mais-de-80-que-a-inflacao-em-2009/</link> <comments>http://www.nosrevista.com.br/2010/03/23/os-salarios-subiram-mais-de-80-que-a-inflacao-em-2009/#comments</comments> <pubDate>Tue, 23 Mar 2010 14:22:26 +0000</pubDate> <dc:creator>Expediente</dc:creator> <category><![CDATA[Economia]]></category><guid
isPermaLink="false">http://www.nosrevista.com.br/?p=10130</guid> <description><![CDATA[
O Dieese &#8211; Departamento Intersindical de Estatísticas e Estudos Socioeconômicos divulgou pesquisa dizendo que sim.
Por: Sindicato dos Jornalistas Profissionais do DF
Especial Para Nós – Fora dos Eixos.
A política de valorização do salário mínimo adotada pelo governo do presidente Luiz Inácio Lula da Silva não beneficia apenas os que recebem o piso nacional.
Também tem impacto [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p><strong> </strong></p><div
id="attachment_10131" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/03/emilia-fernandes_comissao-300x196.jpg"><img
class="size-full wp-image-10131" title="emilia fernandes_comissao-300x196" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/03/emilia-fernandes_comissao-300x196.jpg" alt="" width="300" height="196" /></a><p
class="wp-caption-text">Deputada Emilia Fernande</p></div><p>O Dieese &#8211; Departamento Intersindical de Estatísticas e Estudos Socioeconômicos divulgou pesquisa dizendo que sim.</p><p>Por: <strong>Sindicato dos Jornalistas Profissionais do DF</strong></p><p>Especial Para <strong>Nós – Fora dos Eixos</strong>.</p><p>A política de valorização do salário mínimo adotada pelo governo do presidente Luiz Inácio Lula da Silva não beneficia apenas os que recebem o piso nacional.</p><p>Também tem impacto positivo nas negociações salariais de categorias que recebem salários superiores ao mínimo.</p><p><strong>Negociações</strong></p><p>A constatação é do Departamento Intersindical de Estatísticas e Estudos Socioeconômicos (Dieese), que divulgou na semana passada o balanço das negociações salariais de 2009.</p><div
id="attachment_10132" class="wp-caption alignright" style="width: 460px"><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/03/Vicentinho-PT-SP-participa-de-audiencia-publica-da-Comissao-de-Ciencia-e_fotogaleria_h.jpg"><img
class="size-full wp-image-10132" title="Vicentinho-PT-SP-participa-de-audiencia-publica-da-Comissao-de-Ciencia-e_fotogaleria_h" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/03/Vicentinho-PT-SP-participa-de-audiencia-publica-da-Comissao-de-Ciencia-e_fotogaleria_h.jpg" alt="" width="450" height="350" /></a><p
class="wp-caption-text">Vicentinho: tranquilidade e confiança do mercado de trabalho.</p></div><p>A pesquisa revelou que, mesmo com a crise econômica internacional, 80% das categorias afetadas obtiveram aumento real de salário, conquistando reajuste acima da inflação medida pelo Índice Nacional de Preço ao Consumidor (INPC), apurado pelo IBGE.</p><p><strong>Avanço</strong></p><p>O Dieese constatou ainda que, apesar da desaceleração de 0,2% registrada na economia em 2009, os contratos dos trabalhadores do setor de serviços com ganho real avançaram 11,1 pontos percentuais em relação ao ano anterior.</p><p>A pesquisa abrange 692 negociações realizadas nas diferentes regiões e em todos os setores da economia (indústria, comércio e serviços), com exceção da agropecuária.</p><p><strong></p><div
id="attachment_10133" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><strong><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/03/JornalistaRomarioSchettini.2.jpg"><img
class="size-medium wp-image-10133" title="JornalistaRomarioSchettini.2" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/03/JornalistaRomarioSchettini.2-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a></strong><p
class="wp-caption-text">Romario Schettini, presidente do Sindicato dos Jornalistas no DF.</p></div><p>Confiança</strong></p><p>Na avaliação do vice-presidente da Comissão de Trabalho da Câmara, do deputado Vicentinho (PT-SP), a pesquisa do Dieese revela a tranquilidade do mercado de trabalho e a confiança que a classe empresarial tem nas políticas econômicas do governo Lula.</p><p>“O resultado é excepcional e mostra que na nossa economia é sólida e continua em pleno desenvolvimento. E o mais importante: os trabalhadores estão sendo valorizados por parte dos empresários”, afirmou.</p><p><strong>Desafio</strong></p><p>Vicentinho destacou ainda que gerar emprego e garantir bons salários é “um desafio e uma bandeira do nosso governo”.</p><p>Para a deputada Emília Fernandes (PT-RS), também da Comissão de Trabalho, a inciativa privada superou o período da crise financeira internacional, sustentada pela política adotada pelo governo Lula.</p><p>“Por isso é possível manter o curso do desenvolvimento econômico com recuperação salarial e valorização dos trabalhadores”.</p><p>Ela enfatiza que foi muito positivo o ganho real da massa trabalhadora ter avançado 11,1 pontos, mesmo com uma desaceleração de 0,2% da economia no ano passado.</p><p><strong>Fase boa</strong></p><p>“O nosso mercado de trabalho está vivendo uma fase muito boa, com ganho real na iniciativa privada para a maioria das categorias e com um salário mínimo que já chegou a US$ 200”, acrescentou.</p><p>Emília lembrou ainda que a meta do governo Lula era subir o mínimo para U$ 100.</p><p><strong>Serviço </strong></p><p>O estudo do Diesse sobre o aumento dos salários acima da inflação em 2009 foi divulgado pelo Sindicato dos Jornalistas Profissionais do DF.</p><p>Telefone: (61) 3343-2251 &#8211; Fax: (61) 3344-1488.</p><p><a
href="http://www.sjpdf.org.br/">www.sjpdf.org.br</a></p><p><a
href="mailto:sjpdf@sjpdf.org.br">sjpdf@sjpdf.org.br</a></p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.nosrevista.com.br/2010/03/23/os-salarios-subiram-mais-de-80-que-a-inflacao-em-2009/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Brincando à Beira do Abismo: A Farra dos bancos</title><link>http://www.nosrevista.com.br/2010/03/17/brincando-a-beira-do-abismo-a-farra-dos-bancos/</link> <comments>http://www.nosrevista.com.br/2010/03/17/brincando-a-beira-do-abismo-a-farra-dos-bancos/#comments</comments> <pubDate>Wed, 17 Mar 2010 12:43:53 +0000</pubDate> <dc:creator>Expediente</dc:creator> <category><![CDATA[Economia]]></category><guid
isPermaLink="false">http://www.nosrevista.com.br/?p=9894</guid> <description><![CDATA[Por: Adriano Benayon *
Em março de 2008, publiquei artigo intitulado “Ascensão estratosférica dos lucros dos bancos”. Dizia então: Os lucros de 31 bancos em atividade no Brasil aumentaram, em 2007, para R$ 34,4 bilhões, com crescimento real de 43,3% em relação a 2006, quando tinham atingido R$ 25,05 bilhões. O retorno sobre o patrimônio aumentou [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<div
id="attachment_9895" class="wp-caption alignleft" style="width: 510px"><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/03/dinheiro_.jpg"><img
class="size-full wp-image-9895" title="dinheiro_" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/03/dinheiro_.jpg" alt="" width="500" height="309" /></a><p
class="wp-caption-text">As instituições bancárias continuam com seus lucros astrônomicos.</p></div><p>Por:<strong> Adriano Benayon</strong> *</p><p>Em março de 2008, publiquei artigo intitulado “Ascensão estratosférica dos lucros dos bancos”. Dizia então: Os lucros de 31 bancos em atividade no Brasil aumentaram, em 2007, para R$ 34,4 bilhões, com crescimento real de 43,3% em relação a 2006, quando tinham atingido R$ 25,05 bilhões. O retorno sobre o patrimônio aumentou de 21,2 para 24,3%.</p><p><strong>Que temos então</strong>? Uma escalada em aceleração desde o início dos oito anos de governo FHC – Fernando Henrique Cardoso, período em que a média de crescimento real dos lucros foi 11% aa., ou seja, acumulou 130%. Nos dois primeiros anos do governo Lula, a média anual subiu para 14% aa. De 2003 a 2007, para 19,8%, acumulando 147% em apenas 5 anos. Computando os dois períodos, 468%, ou seja, os lucros reais multiplicaram-se por quase seis.”</p><p>2. <strong>Agora, dois anos depois</strong>, começam a ser divulgados os resultados de 2009. Não saíram ainda todos, mas já se pode avaliar: apenas cinco bancos já somam lucro de R$ 37,3 bilhões, superando o lucro total dos 31 bancos computados em 2007: Itaú-Unibanco – R$ 10,5 bilhões; Banco do Brasil – R$ 10,5 bilhões; Bradesco – R$ 8 bilhões; Santander – R$ 5,5 bilhões; Caixa Econômica – R$ 2,9 bilhões.</p><p>3. <strong>Entre esses</strong>, há dois bancos públicos, o BB e a Caixa, que arcaram com o grosso dos financiamentos à produção agrícola e industrial, à parte os cobertos pelo BNDES, o banco federal de desenvolvimento.</p><p>4. <strong>Em função disso</strong>, o aumento do lucro do Banco do Brasil foi bem menor que o dos bancos privados e estrangeiros, como o Santander. A Caixa Econômica teve diminuído seu lucro em 22%, comparado com o de 2008.</p><p>5. <strong>Já os privados</strong> seguem desfrutando de lucros em célere crescimento. São mais eficientes? Não. A política econômica assegura-lhes lucros, sem que eles desempenhem qualquer função útil à economia, reservando-lhes ganhos sem risco, o contrário da economia de mercado e competitiva.</p><p><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/03/dinheiro_3_jpg1.jpg"><img
class="alignleft size-full wp-image-9906" title="dinheiro_3_jpg" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/03/dinheiro_3_jpg1.jpg" alt="" width="375" height="282" /></a>6. <strong>De fato, o Banco Central</strong> continua amamentando os bancos com taxas reais de juros acima de 12% aa. nos títulos públicos, que tiveram taxas negativas nos outros países. O ano de 2009 caracterizou-se pela depressão, mesmo no Brasil, onde a produção industrial recuou muito.</p><p>7. <strong>Os concentradores</strong> tripudiam sobre o País. Diante da depressão que afunda o emprego, os salários e a produção, as taxas de juros permanecem astronômicas, sob a benigna (para os banqueiros) proteção do Banco Central e das “autoridades”.</p><p>8. <strong>O fato de os lucros</strong> dos cinco maiores bancos terem, em 2009, ultrapassado os obtidos em 2007 pelos 31 principais, significa não somente serem eles cada vez mais favorecidos pelo “governo”, mas também que a concentração teve peso importante no resultado.</p><p>9. <strong>Com efeito</strong>, só durante esse curto período, houve, entre outras, duas grandes transações concentradoras: a absorção do Unibanco pelo Itaú e a compra pelo Santander das operações do ABN-AMRO (holandês), que adquirira, há tempos, o Banco Real.</p><p><strong>Crise e Santander</strong></p><p>10. O Santander, que paga as palestras de FHC aqui e no exterior, foi o beneficiário da escandalosa privatização com a qual a União transferiu a propriedade do BANESPA, o maior banco estadual do mundo, àquele braço da oligarquia financeira mundial. <a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/03/dinheiro_2.jpg"><img
class="alignright size-medium wp-image-9896" title="dinheiro_2" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/03/dinheiro_2-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></p><p>11. <strong>Mas quem é o Santander</strong>? É um banco com sede oficial na Espanha, originário da região basca, controlado pelo Bank of Scotland e, portanto, associado ao grupo Inter Alpha, dirigido pela família real britânica. A mesma que faz arrancar do território brasileiro as zonas mais ricas em minérios do mundo, situadas em Roraima e outros estados do norte, a pretexto de serem áreas indígenas.</p><p>12. <strong>Observadores competentes</strong> apontam a Espanha como epicentro do colapso da união monetária européia, previsível para este ano e já desencadeado com a bancarrota da Grécia. Esta tenta conseguir a reestruturação de suas dívidas, a qual, concretizada, conduzirá às da Itália, Espanha, Portugal e Irlanda. O conjunto envolve quantia equivalente a US$ 2 trilhões, mais que o triplo do custo da quebra do Lehman, em 2008, a qual precipitou o colapso financeiro em Nova York.</p><p>13. <strong>O Santander</strong> é o banco com maiores problemas na Espanha, e os prejuízos dele agravam a crise da City de Londres, onde, proporcionalmente, as intervenções com dinheiro dos contribuintes para salvar bancos que deveriam falir, superam as efetuadas nos EUA.</p><p>14<strong>. Só na Espanha</strong> e só de bancos alemães, os créditos montam a 240 bilhões de euros (US$ 330 bilhões), i.e., 44% dos empréstimos germânicos na eurozona, que somam 540 bilhões de euros (US$ 730 bilhões). Na Grécia estão apenas 8% desse total.</p><p>15. <strong>A</strong><strong> Espanha é recordista de desemprego</strong>, com oficiais 18,8% já no final de 2009. Sua degringolada provém, em boa parte, da depressão reinante no continente, a qual acarretou aguda queda nas receitas do turismo.</p><p><strong> </strong></p><p><strong>Absurdo mundial e no Brasil</strong></p><p>16. O euro já se desvalorizou 10% em relação ao dólar, desde o recente começo da crise monetária européia. Tal é a falta de seriedade dos mercados financeiros, que o dólar, embora não valha muito mais que lixo, vem sendo imaginado como refúgio de valor por muitos que se livram do euro. Como piada, isso não seria mau, mas acontece e agrava a tragédia da economia mundial, arrasada pelas jogadas da oligarquia.</p><p>17<strong>. O Brasil continua</strong>, de um lado, a propiciar lucros imensos aos bancos estrangeiros em função das taxas de juros internas incrivelmente altas. De outro, mantém, com prejuízo, reservas de quase US$ 240 bilhões, aplicando-as a juro zero, com a inflação do dólar a 4% aa. Pior: a desvalorização cambial, sofrida em 2009 é oito vezes maior que isso, e perspectiva futura de queda afigura-se desastrosa.</p><p><a
href="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/03/dinheiro_4_.jpg"><img
class="alignleft size-full wp-image-9901" title="dinheiro_4_" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2010/03/dinheiro_4_.jpg" alt="" width="230" height="350" /></a>18. <strong>Enquanto isso</strong>, não está distante o reflexo sobre o País das encrencas dos bancos estrangeiros em suas bases no exterior. Um dos primeiros da fila é o Santander, o quarto maior banco múltiplo em atividade no Brasil.</p><p><strong>Nota sobre a privatização do BANESP</strong></p><p>A União entregou-o ao Santander nas condições mais vergonhosas que se possa imaginar, depois de o ter federalizado e de nele gastar mais de 20 bilhões de reais em pretenso “saneamento”. As privatizações dos bancos estaduais envolveram empréstimos do Tesouro Nacional aos tesouros estaduais através do Banco Central e do Programa Especial de Reestruturação dos Bancos Estaduais (PROES).</p><p><strong>Essas operações</strong> até 2000 custaram cerca de US$ 48 bilhões (6% do PIB da época), e os empréstimos não foram pagos, a não ser na parte convertida em dívida dos estados com a União, ficando, de qualquer forma, o prejuízo para o erário público. Não bastasse isso, o BANESPA, além de recursos em caixa, e de fabuloso patrimônio, tinha créditos fiscais a receber de R$ 2,9 bilhões.</p><p><strong>No final de 2000</strong>, sob os ridículos pretextos de que “graves lesões às ordens econômica e pública&#8221; poderiam resultar da suspensão e de que a avaliação do BANESPA estaria correta [1], o ministro Carlos Velloso, então presidente do STF, cassou as liminares que suspendiam a privatização, não obstante grosseiras inconstitucionalidades e irregularidades, inclusive o preço mínimo para o controle absurdamente subestimado.</p><p><strong>Esse foi R$ 1,85 bilhão</strong>, equivalente hoje ao lucro em quatro meses. Ademais, os regulamentos das privatizações permitem o pagamento em títulos podres. Houve ágio inusitado de 281%, mas os “compradores” recebem créditos fiscais em quantia equivalente ao ágio.</p><p>[1] <strong>Os avaliadores</strong> foram o Banco Fator, laranja de bancos estrangeiros, e o Consórcio Booz-Allen, empresa de consultoria norte-americana.</p><p>* <strong>Adriano Benayon</strong> é Doutor em Economia. Autor de “Globalização versus Desenvolvimento”, editora Escrituras. abenayon@brturbo.com.br</p><p><strong>Serviço</strong></p><p>Este artigo foi publicado originalmente em A Nova Democracia, nº. 63 – março de 2010.</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.nosrevista.com.br/2010/03/17/brincando-a-beira-do-abismo-a-farra-dos-bancos/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Como é Que os Clássicos Viram Clássicos?</title><link>http://www.nosrevista.com.br/2009/10/27/como-e-que-os-classicos-viram-classicos/</link> <comments>http://www.nosrevista.com.br/2009/10/27/como-e-que-os-classicos-viram-classicos/#comments</comments> <pubDate>Tue, 27 Oct 2009 14:29:58 +0000</pubDate> <dc:creator>Expediente</dc:creator> <category><![CDATA[Economia]]></category><guid
isPermaLink="false">http://www.nosrevista.com.br/?p=7139</guid> <description><![CDATA[
Roberto Pereira Silva *
Especial para Nós – Fora dos Eixos
Em janeiro de 1959, vinha a público Formação Econômica do Brasil, de Celso Furtado. Passados cinquenta anos, a obra tornada clássica ganha sua primeira edição comemorativa. Organizado pela viúva do autor, Rosa Freire d’Aguiar Furtado e com introdução de Luis Felipe de Alencastro, o conjunto [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p><strong> </strong></p><div
id="attachment_7140" class="wp-caption alignleft" style="width: 221px"><strong><strong><img
class="size-medium wp-image-7140" title="celso furtado_e_anísio_teixeira_3" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2009/10/celso-furtado_e_anísio_teixeira_3-211x300.jpg" alt="O economista e escritor Celso Furtado, criador da Sudene, e educador Anísio Teixeira" width="211" height="300" /></strong></strong><p
class="wp-caption-text">O economista e escritor Celso Furtado, criador da Sudene, e o educador Anísio Teixeira</p></div><p><strong>Roberto Pereira Silva *</strong></p><p>Especial para <strong>Nós – Fora dos Eixos</strong></p><p>Em janeiro de 1959, vinha a público <em>Formação Econômica do Brasil</em>, de Celso Furtado. Passados cinquenta anos, a obra tornada clássica ganha sua primeira edição comemorativa. Organizado pela viúva do autor, Rosa Freire d’Aguiar Furtado e com introdução de Luis Felipe de Alencastro, o conjunto reúne a fortuna crítica que se seguiu ao aparecimento da obra.</p><p>Verdadeiros documentos que reconstituem a biografia do livro, testemunho de sua recepção no Brasil e no exterior, esse conjunto de resenhas e introduções ao livro ajuda a reconstruir a consolidação de <em>Formação Econômica do Brasil</em>, como um dos mais importantes livros de história econômica já escritos.</p><p>Além disso, tais textos permitem captar a estranheza que a obra causou para intelectuais de diferentes formações teóricas à época de sua publicação. Por se tratar hoje de um livro clássico, nós leitores modernos por vezes nos esquecemos do senso de novidade que esteve por trás da recepção do livro nos meios brasileiros e internacionais.</p><p><strong>CARACTERÍSTICAS DO CLÁSSICO</strong></p><p>Aliás, como Ítalo Calvino dizia: uma das características de um clássico é sua possibilidade de infinitas e sempre renovadas leituras. Embora tenha tido um reconhecimento rápido, de pronto sendo considerado um livro indispensável e ímpar na historiografia econômica brasileira, recebeu críticas diversas, indicativas também dos impasses sociais e intelectuais do Brasil.</p><div
id="attachment_7141" class="wp-caption alignright" style="width: 190px"><img
class="size-full wp-image-7141" title="Celso Furtado 2" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2009/10/Celso-Furtado-2.jpg" alt="Celso Furtado, autor do clássico Formação Econômica do Brasil" width="180" height="277" /><p
class="wp-caption-text">Celso Furtado, autor do clássico Formação Econômica do Brasil</p></div><p>E essa é uma chave importante para retomarmos o cinqüentenário do livro, escapando do merecido teor laudatório das análises contemporâneas e tentando retraçar o caminho para a consolidação desta obra clássica. Tanto mais importante, se nessa empreitada conseguirmos relacionar as diversas resenhas com os contextos mais amplos da vida intelectual brasileira e das reflexões teóricas sobre o desenvolvimento econômico a nível mundial.</p><p><strong>Das primeiras resenhas à biblioteca básica brasileira </strong><br
/> O momento de publicação de <em>Formação Econômica do Brasil</em> marca o entrecruzamento de tendências distintas no pensamento brasileiro. De um lado, temos a maturidade dos autores dos ensaios sobre a formação do Brasil. Iniciado nos anos de 1930, com <em>Casa-grande e Senzala</em>, <em>Raízes do Brasil</em>, e, na década seguinte, <em>Formação do Brasil Contemporâneo</em>, nesse momento o ensaísmo se consolidou como a forma básica para se pensar o Brasil, tendo como principal disciplina a história.</p><p><strong>IMIGRAÇÃO PARA OS CENTROS URBANOS</strong></p><div
id="attachment_7142" class="wp-caption alignleft" style="width: 230px"><img
class="size-full wp-image-7142" title="Celso_Furtado_1_" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2009/10/Celso_Furtado_1_.jpg" alt="Celso Furtado, um intelectual que repensou o Brasil" width="220" height="286" /><p
class="wp-caption-text">Celso Furtado, um intelectual que repensou o Brasil</p></div><p>De outro lado, a passagem para os anos 60 assiste um período de grandes mudanças. O Plano de Metas, a imigração para os centros urbanos, a ocupação do Oeste e do Norte do Brasil. Era uma nova etapa do capitalismo introduzindo o Brasil nas linhas de consumo modernas, com eletrodomésticos, carros, produtos de consumo industrializados.</p><p>O Estado, sob o signo do planejamento econômico, passou a valorizar o saber técnico, a economia e a engenharia assumiram papel importante na administração pública, suplantando o bacharelismo do passado. No plano das idéias, esse período foi marcado por novas balizas de conhecimento, universitário e técnico-científico, competindo com a consolidação das ciências sociais no ensino acadêmico.</p><p>O livro de Celso Furtado dá testemunho desse entrecruzamento de tendências, e procura compreender o alcance e os limites das transformações do presente, sob o ponto de vista histórico. Mas de uma história filtrada pela economia, história que busca responder as questões propostas pelo processo e pela reflexão sobre o desenvolvimento econômico.</p><div
id="attachment_7144" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><img
class="size-medium wp-image-7144" title="celso_furtado_cinebiografia_4_jpg" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2009/10/celso_furtado_cinebiografia_4_jpg-300x250.jpg" alt="A vida e a obra de Celso Furtado vira cinebiografia" width="300" height="250" /><p
class="wp-caption-text">A vida e a obra de Celso Furtado vira cinebiografia</p></div><p>Essas duas linhas gerais, o saber técnico legitimado pelo progresso econômico e as interrogação ao passado irão polarizar as opiniões sobre &#8220;Formação Econômica do Brasil&#8221;, nas resenhas publicadas entre 1959 e 1963, apontando tanto as precariedades da obra de historiador, quanto as armadilhas da teoria econômica.</p><p>”<strong>ECONOMIA ORTODOXA E ECONOMIA MARXISTA”</strong></p><p>A primeira resenha apareceu três meses depois da publicação, na pena de Nelson Werneck Sodré, historiador marxista ligado ao ISEB. Interpreta a obra como pertencente à “economia ortodoxa”, em contraposição à economia marxista. Reconhece em formação um “livro de fôlego, visão de conjunto, em que o autor dá o melhor de seus conhecimentos”.</p><p>Entretanto, aponta dois defeitos: “Celso Furtado sabe muito, mas não sabe transmitir o que sabe” e, numa crítica típica desse período em que o foco das interpretações era a volta ao passado, Werneck Sodré censura o autor em que “fazendo história, não domina as fontes e revela mesmo desprezo por elas”.</p><div
id="attachment_7145" class="wp-caption alignleft" style="width: 209px"><img
class="size-medium wp-image-7145" title="celso_furtado_capa_-raizes_6. jpg" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2009/10/celso_furtado_capa_-raizes_6.-jpg-199x300.jpg" alt="Uma das dezenas de obras do Celso Furtado" width="199" height="300" /><p
class="wp-caption-text">Uma das dezenas de obras do Celso Furtado</p></div><p>No mês seguinte, a resenha de outro marxista, Renato Guimarães censura o economicismo de Celso Furtado. Reprovação que o próprio autor reconhece contraditória: “não deixará por isso de parecer algo paradoxal que, ao tentarmos a crítica marxista desta última obra de Celso Furtado sejamos forçados a censurá-la justamente pelo excessivo ‘economicismo’ do historiador que lá encontramos”.</p><p>Além disso, em alguns momentos Guimarães aponta as esquivas do autor. Tratando do capital estrangeiro nas etapas colonial e imperial, sob o comando do capital holandês, português e inglês, não diz nada sobre essa questão no século XX, sob o signo do imperialismo norte-americano: “bastou que entrasse em cena o imperialismo norte-americano para que o Sr. Furtado perdesse completamente a loquacidade”.</p><p><strong>TRABALHO ASSALARIADO</strong></p><p>O mesmo se poderia dizer da questão do proletariado: Celso Furtado analisa a transição para o trabalho assalariado e a industrialização do Centro-Sul, mas nada diz sobre o proletariado urbano como força social. Como pontos positivos, a análise da inflação feita ao final do livro, a qual o aspecto político e social envolvido na política econômica, uma vez que a inflação é um conflito distributivo e as medidas de estabilização favorecem alguns grupos em detrimento de outros.</p><p>Em julho, o engenheiro Paulo Sá, criador da ABNT, faz uma apreciação do livro e da profissão de economista que dá bem o tom desse novo momento de planejamento econômico e saber técnico que chegava ao Brasil. Para ele, a onipresença da poesia na vida cultural brasileira dos séculos passados foi suplantada, nesse período de modernização, pela economia: “Como havia ‘poetas’, há hoje ‘economistas’. Tropeça-se neles em todos os grupos de rua, em todos os vãos de jornais ou revistas, tão graves quanto efêmeras”. Celso Furtado é uma exceção entre esse grupo, pois alia à profundidade das leituras a reflexão e o conhecimento do país.</p><div
id="attachment_7148" class="wp-caption alignright" style="width: 229px"><img
class="size-full wp-image-7148" title="gilberto_freyre_1_" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2009/10/gilberto_freyre_1_.jpg" alt="Gilberto Freyre, &quot;maturidade dos autores de ensaio&quot;" width="219" height="224" /><p
class="wp-caption-text">Gilberto Freyre, &quot;maturidade dos autores de ensaio&quot;</p></div><p>Duas resenhas surgiram de autores ligados à Universidade de São Paulo e que se tornaram membros do grupo de estudos conhecido como Seminário Marx, Paul Singer e Fernando Novais. Para o primeiro, “a importância do livro decorre, porém, não apenas de seu tema, mas principalmente do método empregado”.</p><p>É no método que concentra a avaliação e a crítica, afirmando que este é falho quando contraposto à realidade. Entretanto, “mesmo as partes mais prejudicadas pelo método empregado são preciosas, pois assinalam falhas — a nosso ver sérias — da própria ciência econômica como ela é praticada até hoje”.</p><p><strong>ECONOMIA CAFEEIRA</strong></p><p>Fernando Novais destaca a importância da análise dos fluxos de renda associados aos diversos produtos de exportação e o rompimento desse processo com o advento do trabalho assalariado na economia cafeeira que internaliza o processo de acumulação. A crítica recai também no método, tendo como base a economia marxista.</p><p>Para o autor, a análise da transição para o trabalho assalariado perde a questão central, a saber, “as etapas da instauração das condições capitalistas de produção no Brasil”, o que, na verdade, constitui “as determinações mais internas do processo histórico”.</p><p>Já em 1963, quatro anos após a publicação, o livro passa a ser editado na biblioteca básica brasileira, projeto editorial da Universidade de Brasília, ao lado de autores como Capistrano de Abreu, Joaquim Nabuco, Fernando de Azevedo e dois clássicos da geração de 1930, Sergio Buarque de Holanda e Gilberto Freyre. A introdução ao livro é assinada pelo historiador mineiro e professor de história econômica geral e do Brasil, Francisco Iglésisas.</p><div
id="attachment_7149" class="wp-caption alignleft" style="width: 287px"><img
class="size-medium wp-image-7149" title="Italo_Calvino_1" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2009/10/Italo_Calvino_1-277x300.jpg" alt="Ítalo Calvino, &quot;possibilidade infinita do clássico&quot;." width="277" height="300" /><p
class="wp-caption-text">Ítalo Calvino, &quot;possibilidade infinita do clássico&quot;.</p></div><p>Trata-se de um texto fundamental, pois avalia a formação econômica do Brasil dentro da historiografia econômica brasileira e equaciona os principais problemas e sucessos da obra em perspectiva histórica.</p><p><strong>HISTÓRIA E ECONOMIA</strong></p><p>Já de saída coloca o livro entre os clássicos da historiografia econômica, ao lado de Simonsen e Caio Prado Jr, sem ser um prolongamento destes, mas “executado em perspectivas próprias”. As relações entre história e economia são equacionadas, respondendo a algumas críticas que vimos acima: “Formação econômica do Brasil é livro de história escrito sob a perspectiva do economista”.</p><p>A falta de citações de trabalhos de história longe de mostrar deficiência do autor mostra os defeitos da historiografia brasileira, a baixa qualidade das pesquisas empíricas e a arbitrariedade das interpretações de conjunto. De forma que “a omissão referida não deixa, de certo modo, de reverter em benefício do autor”.</p><p>Destarte, o que pareceu a alguns economicismo e a outros falta de domínio das fontes históricas, nada mais é que uma das maiores riquezas da obra, o que lhe garante o lugar de destaque pela rara qualidade de nossa produção. Pois somente o uso consciencioso das ciências sociais pode orientar a reconstrução histórica em busca de suas linhas gerais.</p><p>É a teoria econômica e social presente no livro que irá conduzir a leitura histórica de Celso Furtado. A erudição histórica do autor é patente, a despeito da omissão de referências, e o método do autor se constrói na distinção entre processos e eventos, nos quais os primeiros dão o tom geral do livro, subordinando os segundo, que pressupõe conhecidos do leitor.</p><p>Daí a impressão meio abstrata do livro, fruto do despojamento do que não é essencial para a compreensão do processo. Entre as faltas do livro, a única apontada pelo autor é a não menção ao imperialismo norte-americano, a exemplo da crítica de Renato Guimarães.</p><p>Assim, as resenhas abordaram a obra sob o ponto de vista dos aspectos teóricos, na relação entre teoria econômica e história, ora sublinhando os excessos da primeira, ora acentuando as debilidades aparentes da segunda. Temas ausentes foram sempre marcados como faltas, ausência de referencias como despreparo. No entanto, a explicação de fundo, estrutural do livro, demorou um pouco mais para ser percebida.</p><div
id="attachment_7151" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><img
class="size-full wp-image-7151" title="fernando_novais_historiador_jpg" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2009/10/fernando_novais_historiador_jpg.jpg" alt="Fernando Novais, &quot;importância da análise dos fluxos de renda&quot;" width="300" height="197" /><p
class="wp-caption-text">Fernando Novais, &quot;importância da análise dos fluxos de renda&quot;</p></div><p>Isso decorre, nos parece, não só do ineditismo do livro, como da falta de um corpo de obras econômicas e históricas que pudessem servir de referência e termos de comparação à <em>Formação Econômica do Brasil</em>. Na ausência de trabalhos que examinassem os conteúdos e as hipóteses, a crítica só poderia recair sobre questões de método.</p><p><strong>De clássico da historiografia brasileira à obra-prima da teoria do desenvolvimento econômico</strong></p><p>A recepção no exterior se deu de forma diferente. &#8220;Formação Econômica do Brasil&#8221; foi logo reconhecido como um exemplo ímpar no campo da teoria do desenvolvimento econômico. A obra foi interrogada em sua relação com as ciências sociais, sobretudo as relações entre história e economia e no âmbito das diversas teorias do desenvolvimento econômico. A mudança de perspectiva é grande.</p><p>Além disso, a perspectiva histórica e comparativa foi assinalada em todos os textos, destacando-se a comparação entre as diferenças de desenvolvimento do Brasil e dos Estados Unidos no século XIX. Se no Brasil, a obra teve um caráter de acerto de contas com a herança do passado, exigia ou justificava a intervenção estatal, e se inseria no esforço de consolidação das ciências sociais no país, já no exterior foi um aporte fundamental para se equacionar o alcance das teorias econômicas.</p><div
id="attachment_7152" class="wp-caption alignright" style="width: 211px"><img
class="size-medium wp-image-7152" title="Allen_Lester_ e Gladys-Korns-" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2009/10/Allen_Lester_-e-Gladys-Korns--201x300.jpg" alt="Allen Lester e Gladys: &quot;Análisa o crescimento e os processos econômicos do Brasil&quot;" width="201" height="300" /><p
class="wp-caption-text">Allen Lester e Gladys: &quot;Análisa o crescimento e os processos econômicos do Brasil&quot;</p></div><p><strong>FORMAÇÃO DE CAPITAL NO BRASIL</strong><br
/> Segundo o economista americano Allen Lester (1960) o livro “analisa o crescimento e os processos econômicos do Brasil como país subdesenvolvido”; seu principal interesse para o economista de língua inglesa está “na avaliação da influência de fatores — políticos, sociais, geográficos, fiscais, monetários, entre outros — sobre o crescimento econômico e a formação de capital no Brasil”.</p><p>Além disso, os “economistas de países mais desenvolvidos” devem considerar a insistência político-econômica “de países subdesenvolvidos” em buscar o desenvolvimento através de crescimento rápido e uso de “métodos considerados não ortodoxos”.</p><p>Já o brasilianista Warren Dean chama a atenção para a impossibilidade do desenvolvimento econômico enquanto baseado no trabalho escravo. Essa seria a tese principal de Furtado, desenvolvida a partir da transição para o trabalho assalariado e da multiplicação da renda oriunda do consumo.</p><p>Assim, “o estágio crucial do desenvolvimento” se dá com a formação do mercado interno. Já o interesse para os “economistas e historiadores americanos” decorre de Formação os colocar em contato com “teorias que lidam com estagnação, fenômeno sobre o qual eles têm pouco conhecimento de primeira mão”.</p><p>Ignacy Sachs, na introdução à edição polonesa de 1967, faz uma exposição do conjunto da obra de Celso Furtado até aquele momento. Nesta, podemos perceber “o ponto de vista de um economista interessado na problemática socioeconômica do desenvolvimento”; ou seja, “não do ponto de vista de um historiador econômico, e sim como um economista que faz determinadas perguntas ao material histórico”. Em outras palavras, a importância metodológica se encontra “na junção de história econômica com a teoria do desenvolvimento”.</p><div
id="attachment_7153" class="wp-caption alignleft" style="width: 173px"><img
class="size-medium wp-image-7153" title="celso furtado[_capa_5_]" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2009/10/celso-furtado_capa_5_1-163x300.jpg" alt="Capa de um dos livros de Celso Furtado" width="163" height="300" /><p
class="wp-caption-text">Capa de um dos livros de Celso Furtado</p></div>Uma reflexão teórica amadurecida sobre as relações entre economia e história foi empreendida no prefácio à edição italiana de 1970, de autoria do historiador Ruggiero Romano. Para ele, “poucos livros como este de Celso Furtado abordam — e resolvem — o problema das relações entre história e economia”.</p><p>Resolve, porque o autor “bem sabe que o verdadeiro problema da interdisciplinaridade é o da real integração entre elas; é o do enriquecimento da problemática de uma com a problemática que subentende a outra; é o de conseguir moderar (ou exacerbar vantagens e desvantagens de uma e outra”. Pois que a relação entre as disciplinas se torna frutífera quando é claro o que a história pode oferecer à economia e vice-versa. A primeira, “pode dar uma lição de particularismo, de tipificação”, para contrabalançar a busca de leis uniformes no tempo e no espaço que caracteriza a economia.</p><p>Para o historiador italiano a consciência dessa problemática, aliada ao domínio tanto da teoria econômica quando da história, produziu o resultado ímpar desse livro. Ao entender que a realidade brasileira poderia ser explicada pelo desenvolvimento da economia desde suas origens, Celso Furtado não só reconstrói a “série de elementos constitutivos das diferentes economias brasileiras nos diversos momentos históricos e nos diversos espaços geográficos”.</p><p><strong>LIÇÃO DA HISTÓRIA ECONÔMICA</strong></p><p>Isto já não sendo pouco, o autor consegue recompor os “elementos e apresenta(r) os mecanismos em pleno funcionamento”. Esta a lição de história econômica de Celso Furtado: não se trata da economia na história, mas de entender a economia no que tem de histórico e de acontecimental.</p><p>“Vai-se alem do acontecimento, dos acontecimentos só quando, como acontece nesse livro, se consegue mostrar um mecanismo, suas engrenagens, seus ritmos particulares, suas fricções, suas lentidões, suas acelerações, suas fraquezas, suas capacidades de resistência”.</p><p>Daí resulta também a riqueza do conceito de subdesenvolvimento. Não é um estágio, mas uma especificidade histórica, particular, que não pode encontrar um modelo de transformação no desenvolvimento europeu, porque este também é histórico, particular e único em suas conjunturas e possibilidades.</p><p>Um último aspecto da recepção externa do livro é o debate quantitativo, relativo aos números e às fontes que Celso Furtado utilizou e as críticas que seu livro suscitou ainda nos anos 1970. É o que encontramos no debate sobre os rendimentos e as classes sociais envolvidas na economia açucareira, realizado pelo historiador francês especialista no comércio atlântico na Idade Moderna, Frédéric Mauro.</p><p><strong>TEORIA DA DEPENDÊNCIA</strong><br
/> O caráter de balanço de conclusões, também caracteriza a resenha do</p><p><div
id="attachment_7150" class="wp-caption alignright" style="width: 160px"><img
class="size-full wp-image-7150" title="nelson_werneck_sodre_1jpg" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2009/10/nelson_werneck_sodre_1jpg.jpg" alt="Nelson Werneck Sodré:&quot;Livro de fôlego, mas...&quot;" width="150" height="207" /><p
class="wp-caption-text">Nelson Werneck Sodré:&quot;Livro de fôlego, mas...&quot;</p></div><p>economista americano especialista em economia brasileira, Werner Baer (1974). Trata-se para o autor, de “um dos grandes livros tanto da literatura das ciências sociais brasileiras quanto da literatura do desenvolvimento em geral”.</p><p>“Ensaio interpretativo sobre a evolução econômica do Brasil”, o livro não pode ser avaliado segundo os padrões monográficos, à época praticamente inexistes, diga-se de passagem. Daí que “a maioria dos ataques dirigiu-se a detalhes, mas nunca conseguiu destruir o valor intrínseco da obra”. Ressalta na obra a discussão sobre que viria a ser chamado teoria da dependência; fazendo jus aos múltiplos fatores sociais, políticos, institucionais e econômicos que Celso Furtado leva em consideração em sua análise.</p><p><strong>A consagração da &#8220;Formação Econômica do Brasil&#8221;</strong><br
/> Esses alguns testemunhos da recepção de &#8220;Formação Econômica do Brasil&#8221;. As resenhas e apresentações à obra se tornaram cada vez mais desnecessárias com o passar do tempo. Índice, sem dúvida, da penetração e aceitação do livro como uma fonte de interlocução.</p><p>Mas o que pudemos perceber desse longo percurso são as múltiplas leituras que a obra ofereceu e ainda oferece para nós cinqüenta anos após sua publicação.</p><p>Por fim, se tentamos mostrar um pouco da impressão dos contemporâneos sobre &#8220;Formação Econômica do Brasil&#8221;, podemos finalizar mostrando um pouco também de como Celso Furtado era visto, alguns anos após a publicação e antes de ser exilado pelo Golpe Militar que o incluiu na primeira lista de cassação. O testemunho é de Franciso Iglésisas no texto já mencionado:</p><div
id="attachment_7146" class="wp-caption alignleft" style="width: 269px"><img
class="size-full wp-image-7146" title="francisco_iglésias_" src="http://www.nosrevista.com.br/wp-content/uploads/2009/10/francisco_iglésias_.jpg" alt="Francisco Iglésias" width="259" height="312" /><p
class="wp-caption-text">Francisco Iglésias</p></div><p>”Celso Furtado é hoje figura convocada obrigatoriamente de todos os pontos do país, sobretudo pelos moços, [...] bem como pelas associações de classe de todos os níveis, oficiais ou não, que desejam ouvir-lhe a palavra. Seus discursos e conferências, relatórios e entrevistas se multiplicam, sempre recebidos com interesse e proveito. Pela primeira vez no Brasil um economista se tornou figura popular, sem que cortejasse a opinião com linguagem política: mantendo sempre o tom do técnico, sem exibicionismo pedante nem tom de quem faz campanha eleitoral. Celso Furtado sabe falar, encontrando sempre a fórmula exata para a idéia exata. É que ele vive o que faz, com a fé por vezes rígida que encontramos nos homens do Nordeste, batidos e sofridos como sente até em suas expressões fisionômicas”.</p><p>* <strong>Roberto Pereira Silva é</strong> bacharel em história pela FFLCH-USP, mestrando em história econômica no Instituto de Economia da Unicamp.</p><p><strong>Serviço</strong><br
/> Resenha de: “FURTADO, CELSO. Formação econômica do Brasil. Edição comemorativa: 50 anos; organização Rosa Freire d’Aguiar Furtado. São Paulo: Companhia das Letras, 2009.</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.nosrevista.com.br/2009/10/27/como-e-que-os-classicos-viram-classicos/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> </channel> </rss>
<!-- Performance optimized by W3 Total Cache. Learn more: http://www.w3-edge.com/wordpress-plugins/

Minified using disk
Page Caching using disk (enhanced) (user agent is rejected)

Served from: www.nosrevista.com.br @ 2010-07-31 08:03:19 -->